Publicado: agosto 13, 2026, 10:09 am

La ministra de Defensa, Margarita Robles, se encuentra este miércoles en Ceuta, donde mantiene una reunión con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, en la sede del Ayuntamiento. Su visita se produce después de varios días de elevada tensión en la ciudad por la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos.
A su llegada a la plaza del Ayuntamiento, varios ciudadanos han expresado su rechazo a la gestión del Gobierno ante la situación migratoria. Los reproches se han producido desde distintos puntos de la plaza. Algunos de los ciudadanos que han increpado a la ministra se encontraban a cierta distancia de ella, mientras que una mujer se ha situado frente a Robles y le ha dirigido directamente varios insultos, entre ellos «sinvergüenza».
La mujer ha podido permanecer en el lugar y continuar expresándose sin que los agentes intervinieran para apartarla o reducirla. Robles la ha mirado fijamente y ha asentido en algún momento, sin entrar en una discusión con ella. La ministra ha continuado posteriormente hacia el interior del Ayuntamiento.
El recibimiento ha tenido también otros momentos muy diferentes. Un ciudadano se ha acercado a Robles y ha mantenido con ella una conversación en un tono tranquilo y educado. La ministra se ha detenido para escucharle y hablar con él durante unos instantes.
Poco después, una mujer de avanzada edad se ha acercado visiblemente emocionada. La mujer ha comenzado a llorar y le ha explicado a Robles que tenía miedo. «Tengo mucho miedo», le ha repetido. La ministra ha tratado de tranquilizarla mientras otras personas le proporcionaban agua.
Las diferentes escenas se han producido mientras la ciudad continúa afrontando las consecuencias de la llegada de un elevado número de personas en los últimos días. La situación ha obligado a desplegar recursos policiales y militares y ha generado una importante movilización de las administraciones públicas.
Durante las protestas también se han escuchado afirmaciones sobre la actuación del Ejército que no coinciden con lo comprobado sobre el terreno. Una de ellas sostenía que los militares habían permanecido durante 48 horas «atados de pies y manos» en los cuarteles. Sin embargo, el despliegue en la frontera del Tarajal comenzó el mismo día de la llegada masiva y el Ejército llegó a las instalaciones alrededor de las seis de la tarde.
El ambiente en la plaza ha mostrado las distintas reacciones que está provocando la crisis. Las protestas contra el Gobierno han coincidido con ciudadanos que han trasladado sus preocupaciones directamente a la ministra y con personas que han expresado abiertamente su temor ante la situación.
La visita se desarrolla, por tanto, en una ciudad donde se mantiene una fuerte presión social después de varios días de llegadas masivas y donde las autoridades deben afrontar simultáneamente la gestión de las personas que han entrado, la atención a los menores, la seguridad y el funcionamiento de los servicios públicos.
