Publicado: julio 18, 2026, 10:08 am

La crisis de ventas en Europa, con la llegada de nuevas marcas chinas o el salto a la electrificación, mantiene a la industria automovilística en el alambre. En aras de reinventarse, España publicó hace poco más de un año el Plan España Auto 2030. Un compendio de medidas impulsadas entre la patronal de fabricantes Anfac, junto con el Ministerio de Industria, para reavivar el gen competitivo del sector. Un año después, solo algunas de las propuestas están en funcionamiento, por lo que la asociación, junto a patronales como Ganvam (vendedores) o Faconauto (concesionarios), ha instado a darle un impulso para recuperar el ritmo de la electrificación y revitalizar la industria automovilística.
El ritmo de implementación de las medidas no es, ni mucho menos, el deseado. Y esto tiene consecuencias, como explica a este medio Francisco Gracia, decano del Colegio de Economistas de Aragón. «Toda tardanza, cuando se trata de un plan posible y deseable por todas las partes, es una pérdida«, advierte. A su juicio, «no se puede cuantificar directamente el impacto de esta demora en la implantación completa», pero sí se puede decir que no está siendo ni mucho menos positivo para el tejido industrial: «Todo retraso en poner en marcha un plan que contribuye a mantener una industria tan potente y que genera bienestar en términos de empleo y riqueza siempre es negativo».
«Serviría para dar un salto»
Para las patronales, tener esta estrategia en la que ha participado todo el sector «va a permitir avanzar en la descarbonización», con la que todos están comprometidos. Sin embargo, esta «tiene que ponerse en marcha y avanzar», explica a La Información Económica Tania Puche, directora de comunicación de Ganvam. A su juicio, «no basta con exigir en términos de emisiones o precios competitivos», sino que la Administración también tiene que brindar las herramientas para poder seguir adelante. Un progreso que se antoja primordial: «Serviría para dar un salto y nos situaríamos a un nivel de electrificación parecido al de nuestros vecinos europeos».
Para cumplir con el también conocido como ‘Auto 2030’, lo primero en lo que todos coinciden es en aprobar oficialmente en el BOE la conocida prestación del Plan Auto+. El incentivo económico para vehículos eléctricos anunciado el pasado diciembre sucede al exitoso Moves, pero todavía no está vigente. «Nuestra máxima prioridad es la publicación de las bases y la convocatoria del plan», defendió también el pasado jueves José López Tafall, director general de Anfac, durante la presentación de su informe anual, momento en el que aseguró que el Gobierno había garantizado la aprobación antes de que termine julio.
En la misma línea apunta también Puche, que exige esta medida concreta para «darle certidumbre a los compradores de coches eléctricos que están creciendo a doble dígito» y reclama también la necesidad de «que haya fondos». «Se han establecido 400 millones, pero tienen que garantizarlos». Fuentes de Faconauto matizan, además, que «aplicar este tipo de medidas fiscales es claramente una palanca para que el ritmo de electrificación se multiplique», tal y como está ocurriendo en Portugal.
Mirar al futuro sin descuidar el pasado
Todos estos preceptos, sin embargo, no podrían funcionar sin preservar los factores de competitividad que han hecho grande la industria de la automoción en España, recalca también Tafall, instando a «mirar al futuro, pero sin dejar de lado el pasado». Por ello destaca varios aspectos a tener siempre presentes, como son los costes energéticos, sobre lo cual se han producido buenas noticias en los últimos tiempos. «Se ha eliminado el impuesto de valor de la producción de energía eléctrica, que bajará en enero», apunta, calificando la medida como «muy sensata».
También insta a seguir insistiendo en una mejora de «la política de apoyo al i+D+I», que podría ser mucho más generosa, incluso a una progreso del entorno laboral. Porque el absentismo laboral está perjudicando mucho la competitividad de la industria, reconoce, por lo que debe paliarse con máxima urgencia. «Ha aumentado un 50% desde 2018. Cada día faltan en nuestras fábricas unas 5.200 personas, lo que equivale a tener una cerrada cada día», indica, y pide encarecidamente a las administraciones tomar medidas.
Para que todo pueda tomar forma, el responsable de Anfac asegura que ya están en marcha varios grupos de seguimiento gracias a la colaboración de las Comunidades Autónomas. Uno de los primeros que se ha creado ha sido el «upstream«, con el objetivo de generar la cadena de valor del vehículo industrial para hacerla crecer en términos de baterías, refinado de materias primas, aunque detalla que es una parte que «tardará más tiempo», de ahí a que haya sido «el primero que se ha convocado».
Pero no es el único, porque también opera ya el que atañe a la descarbonización del vehículo pesado. Un plan del que Tafall asegura «sentirse especialmente orgulloso», pues considera que la patronal lleva «tiempo sola y atravesando el desierto» en este ámbito. Los pasos a seguir incluirían impulsar el mercado, desarrollar las infraestructuras de recarga o adaptarse a la regulación europea. A pesar de estos avances, todavía queda poner en marcha el tercero de los grupos: «Es el relativo a revisar las políticas de demanda y las de recarga», para el que ya «están empujando Anfac o el Ministerio de Transportes», con un compromiso total.
