Publicado: julio 8, 2026, 8:08 pm

La cumbre de la OTAN, que se preveÃa tensa entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha terminado envuelta en «buenas palabras» e incluso «amabilidad» durante una conversación informal entre ambos o, al menos, asà la ha descrito Sánchez. El jefe del Ejecutivo español ha restado importancia a las amenazas de Trump de romper las relaciones comerciales con España, al recordar que esas relaciones corresponden a la Unión Europea y que, en la práctica, «se tejen entre empresas», no entre gobiernos. Lejos de responder, como habÃa hecho en anteriores ocasiones, a los ataques del mandatario estadounidense —que este mismo miércoles ha calificado al Gobierno español de «causa perdida»—, Sánchez ha preferido poner el foco en la conversación «coloquial» que ambos mantuvieron sobre fútbol y sobre el Mundial. «En absoluto ha habido ninguna tirantez», ha asegurado el presidente.
Sánchez ha relatado estos detalles en la rueda de prensa posterior a la cumbre de la OTAN. Allà ha precisado que la «charla informal» que mantuvo con el presidente de Estados Unidos, en la que hablaron de «fútbol», del Mundial e incluso de golf, se produjo después de que Trump dijese que habÃa dado la orden de romper las relaciones comerciales con España, a la que calificó de «caso perdido» y con la que aseguró que no querÃa hacer «ningún negocio comercial».
Pese a la dureza de esas declaraciones, el presidente del Gobierno ha optado por rebajar su alcance. Ha asegurado que se las ha tomado con «calma y paciencia» e incluso con «cierta normalidad». «Al fin y al cabo, cuando uno se aleja un poco de las declaraciones, lo que ve es que las relaciones entre Estados Unidos y España, a nivel cultural, social y económico, son muy positivas», ha subrayado.
Sánchez también ha restado importancia a la amenaza de Trump de romper las relaciones comerciales con España. Ha recordado que nuestro paÃs mantiene un déficit comercial con Estados Unidos y ha subrayado que la polÃtica comercial corresponde a las instituciones comunitarias, no a los Estados miembros. Además, ha insistido en que los intercambios económicos «se tejen entre empresas, no entre gobiernos y Estados». «Más allá de todo, las relaciones son positivas. España quiere trabajar para mantener las mejores relaciones con sus aliados, con quienes tenemos lazos consolidados que han trascendido las ideologÃas», ha afirmado el presidente.
En ese contexto de aparente deshielo, la ministra de Defensa, Margarita Robles, tiene previsto reunirse este jueves en La Moncloa con el embajador de Estados Unidos en España, BenjamÃn León Jr. Sin embargo, el acercamiento en las formas no supone ningún cambio en el principal foco de fricción entre ambos gobiernos: el gasto en defensa.
Tras meses de presión de Washington para que los aliados eleven su inversión militar hasta el 5% del PIB, Sánchez ha reiterado, también después de su conversación con Trump, que España cumple con el compromiso adquirido al alcanzar el 2% del PIB. Una cifra que tanto el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, como el propio presidente estadounidense consideran insuficiente para responder a las capacidades que reclama la Alianza.
Aunque el presidente ha insistido en que tiene la mejor de las «voluntades» y el mayor de los «compromisos» para mantener una buena relación con Estados Unidos, porque «son más las cosas que nos unen que las que nos separan», también ha dejado claro que esa voluntad no alterará la posición española. Ha reivindicado la «facultad» del Gobierno para defender «los intereses generales» del paÃs, reiterando su negativa a asumir el objetivo del 5% del PIB en defensa de cara a 2035.
Sánchez ha defendido que España puede estar «geográficamente lejos» de Rusia y de Oriente Próximo, pero está «muy cerca» de sus aliados y de los valores que inspiraron la creación de la Unión Europea y de la OTAN. «Somos un paÃs pacÃfico, pacifista, pero también un aliado fiable», ha resumido, manteniendo durante toda la comparecencia un tono marcadamente diplomático. La única crÃtica velada dirigida a Trump ha llegado al reivindicar una concepción de la seguridad basada en el «acuerdo» y no en la «imposición». Frente al discurso del presidente estadounidense, Sánchez ha defendido además que el aumento del gasto en defensa debe ser compatible con el mantenimiento de la inversión social, una idea con la que ha vuelto a justificar el rechazo de España a asumir el objetivo del 5% del PIB.
