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Crean 'Spudcell', la primera célula artificial generada desde cero: «Es algo espectacular»

Publicado: julio 2, 2026, 10:08 am

Un equipo de investigadores de la Universidad de Minnesota, liderado por la bióloga sintética Kate Adamala , ha logrado crear una célula artificial a la que han bautizado cariñosamente como ‘SpudCell’, un juego de palabras entre ‘spud’, patata en inglés, y el eco histórico del satélite Sputnik. No está viva en el sentido estricto de la palabra, pero se alimenta, crece, replica su material genético y se divide. La noticia no ha llegado por los canales científicos habituales. El manuscrito, de 190 páginas, fue rechazado inicialmente por la prestigiosa revista ‘Cell’ tras el veredicto de un revisor que consideró que aquello « no era biología real ». Ante el portazo, Adamala optó por una vía alternativa: difundir el trabajo directamente a los medios y subirlo de forma abierta a la plataforma de prepublicación Biotic , antes incluso de su revisión formal por pares en otros repositorios. La noticia fue adelantada ayer por medios como el ‘ New York Times ‘ o la sección de noticias de ‘ Science ‘. El logro consiste en haber ensamblado, pieza a pieza y a partir de compuestos químicos no vivos, una estructura microscópica capaz de coordinar las funciones vitales más básicas . Es, en esencia, una gota de agua rodeada por una membrana de ácidos grasos que contiene apenas 150 o 200 moléculas y un genoma minúsculo con solo 36 genes (unas 90.000 parejas de bases de ADN, frente a los 4,6 millones de una bacteria común como E. coli o los 3.000 millones del ser humano). En 2010, el recientemente fallecido Craig Venter anunció la creación de la primera célula sintética capaz de replicarse. Era bastante más compleja que esta ‘Spudcell’, con 473 genes, aunque por entonces era el organismo más pequeño con capacidad de auto-replicación. El «truco» es que entonces usaron un ADN sintético, diseñado en laboratorio y ensamblado con levaduras, dentro de una célula «hueca» de la bacteria ‘Mycoplasma mycoides’, que se encargaba de realizar las funciones vitales. A diferencia de enfoques tradicionales como este, que suelen simplificar bacterias ya existentes eliminando los genes hasta dejarlas en el chasis , ‘SpudCell’ se ha construido desde la nada más absoluta utilizando el sistema PURE, un kit básico de biomoléculas comerciales. Para crecer, la célula sintética utiliza unos marcadores moleculares en su superficie que atraen a vesículas más pequeñas cargadas de nutrientes, fusionándose con ellas en una suerte de «comida» química. El proceso de división es igual de ingenioso, aunque rudimentario. Mediante otra etiqueta genética llamada FLAG, que reacciona ante una proteína externa repeliéndose entre sí, la célula se estrangula hasta partirse en dos. «Es todo lo simple que puede llegar a ser», reconoce con honestidad la propia Kate Adamala, directora de la investigación. Sin embargo, el sistema dista mucho de ser perfecto. La división es ineficiente y, al no disponer de un mecanismo preciso para repartir el ADN, solo el 30% de las células hijas mantiene el genoma completo tras cinco ciclos. Además, ‘SpudCell’ es incapaz de fabricar sus propios ribosomas, las encargadas de producir las proteínas dentro de una célula, lo que degrada el sistema y limita la supervivencia de su linaje a un máximo de diez generaciones. El anuncio no ha tardado en encender el debate en la comunidad científica, tanto por las implicaciones del hallazgo como por la inusual forma en que se ha dado a conocer. Para John Glass, director de investigación sobre células sintéticas en el Instituto J. Craig Venter, y uno de los que firmaron junto a Venter aquel estudio pionero que se publicó en ‘Science’ hace 16 años, el avance presentado esta semana es incontestable: «El equipo de Adamala ha diseñado y construido una célula sintética no viva que está mucho más cerca de estar ‘viva’ que cualquier otra cosa producida en el campo», dice al NYT. En la misma línea se muestra Drew Endy, biólogo sintético de la Universidad de Stanford, quien califica para ‘Science’ el trabajo como un «momento catalizador» que demuestra que se pueden integrar cuatro o cinco hitos académicos dispersos para lograr que algo crezca y se divida. Desde Europa, la cautela se impone ante el entusiasmo americano. Luis Serrano, líder del grupo de Diseño de Sistemas Biológicos en el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, rebaja ligeramente la euforia: «Es un avance importante. No obstante, hay que tener en cuenta que usan componentes naturales y alimentan la célula fusionándola con otros liposomas. Es más atractivo lo relacionado con la división, pero realmente no es una célula fabricada de compuestos no encontrados en la naturaleza; se parece más a una célula mínima que a una diseñada desde cero», explica al Science Media Center (SMC) España. Juli Peretó, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Valencia, apunta que «Kate Adamala es muy conocida en el campo de la biología sintética y con muchas iniciativas internacionales, es una persona que tiene mucho impulso», dice al SMC. «Los resultados que exponen me parecen bastante espectaculares porque con un número de ingredientes relativamente reducido consiguen que las células se dividan», añade Peretó. «No están diseñando de cero una célula, pero sí construyéndola a partir de sus componentes mínimos necesarios para que manifieste esas propiedades que ellos describen, con todas las cautelas porque el trabajo, como digo, está siguiendo una vía heterodoxa de difusión, pero creo que es importante señalarlo: me parece que es un trabajo espectacular dentro de la estrategia de la biología sintética». Pese a sus limitaciones actuales y a que todavía no experimenta una evolución «darwiniana» real, buena parte de la importancia de ‘SpudCell’ radica en su total transparencia. Al haber sido construida molécula a molécula, no alberga secretos para sus creadores . Modificar una célula natural suele ser una odisea a ciegas; sin embargo, con este modelo, cualquiera dispone de los planos de una casa con los muros transparentes. Las aplicaciones futuras a largo plazo apuntan a la creación de micro-máquinas vivas capaces de administrar tratamientos dirigidos contra el cáncer, capturar carbono de la atmósfera o fabricar productos químicos. Con este objetivo, sus creadores han fundado con unos 10 millones de dólares la institución de investigación Biotic, para financiar proyectos globales basados en esta tecnología. A diferencia de otros casos, en el horizonte no hay alarmas de seguridad: fuera de sus condiciones estrictas de temperatura y alimentación artificial, ‘Spudcell’ sencillamente, deja de existir. Pero esto no le resta un ápice de importancia . Igual que el primer avión de los hermanos Wright apenas voló unos metros, pero demostró que el cielo era accesible, esta célula tan aparentemente simple acaba de hacer lo mismo con los límites de lo vivo.

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