Publicado: junio 14, 2026, 4:07 pm
En palabras del propio Ministerio del Interior, «el dispositivo diseñado por el Plan Especial de Seguridad para la visita papal representa un despliegue policial sin precedentes». Así lo explicaba en un comunicado la víspera de que León XIV aterrizase en Madrid. Pocos días antes, en otra nota decía también que «la Policía Nacional afronta el mayor reto logístico de seguridad de su historia».
Y esta semana pasada se ha hablado mucho del trabajo de los voluntarios, de la asistencia masiva de público y de anécdotas varias, pero nada de eso habría sido posible sin miles de agentes que velaban por la seguridad en la operación Gracia.
Por dar algunas cifras suministradas por Interior, en ese dispositivo han participado más de 15.000 policías nacionales y guardias civiles, más de 1.000 vehículos y 16 aeronaves, además de, entre otros, unos 4.000 agentes de Policía Municipal de Madrid, más de 6.000 Mossos d’Esquadra y los agentes del Cuerpo General de Policía Canaria, servicios de seguridad de Casa Real, Fuerzas Armadas, Presidencia y policías locales de diversos municipios que se sumaron.
Ante este despliegue, y teniendo en cuenta que «no ha pasado nada», -que es lo mejor que se puede decir en asuntos de seguridad ciudadana, puesto que el mayor éxito es que no ocurra nada grave-, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha salido a reivindicar la labor de los agentes y solicitar al ministro algún tipo de reconocimiento público.
En una carta abierta a Fernando Grande-Marlaska, el secretario general del SUP, Carlos Prieto, dice que «detrás de ese éxito hay miles de policías que, una vez más, han estado donde se les necesitaba».
Prieto resume que este «ha sido uno de los dispositivos de seguridad más complejos que puede afrontar un Estado democrático: siete días de actividad ininterrumpida, cuatro ciudades, decenas de actos multitudinarios, millones de asistentes, miles de periodistas acreditados, la participación simultánea de todas las administraciones públicas y la atención de millones de personas de todo el mundo».
Y añade: «Y, sin embargo, no ha habido incidentes relevantes.
No ha habido improvisaciones.
No ha habido errores.
No ha habido titulares por fallos de seguridad.
Ha habido trabajo. Mucho trabajo».
Inicio de la carta del secretario general del SUP, Carlos Prieto, al ministro del Interior.
Destaca también en su carta que este éxito ha sido el fruto de «meses de planificación, coordinación y preparación. Reuniones técnicas, avanzadas de seguridad, análisis de recorridos, verificaciones, controles, jornadas interminables y miles de policías alejados de sus familias para garantizar que todo saliera como España merecía».
Ese éxito lo atribuye a que «detrás de este dispositivo había una organización profesional, una planificación rigurosa, una coordinación institucional ejemplar y, sobre todo, miles de hombres y mujeres de la Policía Nacional ejecutando su misión con la eficacia, discreción y profesionalidad que les caracteriza».
También apoya públicamente «reconocer el esfuerzo que desde el Ministerio del Interior se viene realizando durante los últimos años para reforzar las capacidades de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», con la incorporación de nuevos medios y tecnologías. Pero a la vez reivindica que «el factor decisivo seguirá siendo siempre el mismo: la profesionalidad, el compromiso y la entrega de los hombres y mujeres de la Policía Nacional», lo que podría extenderse a los demás cuerpos implicados en este trabajo.
Por eso, Prieto pide a Marlaska «que se impulsen las actuaciones necesarias para crear el correspondiente distintivo acreditativo de participación en este dispositivo extraordinario de seguridad», como ya se hizo en su día por la operación Orbe, (la proclamación de Felipe VI). O en su caso, reclama «que se promuevan reconocimientos institucionales, felicitaciones públicas, menciones honoríficas o recompensas que procedan por el servicio prestado. Porque cuando el servicio es extraordinario, también debe serlo el reconocimiento. Porque cuando todo sale bien existe la tentación de pensar que era simplemente lo esperado».
La carta concluye diciendo: «Hay miles de policías que han vuelto a demostrar que nunca fallan cuando España los necesita. Señor ministro, ahora corresponde a la Administración demostrar que tampoco falla cuando llega el momento de reconocer a quienes han cumplido con su deber de manera ejemplar».

