Publicado: mayo 14, 2026, 2:08 pm

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que España necesitará subir impuestos o reducir el gasto en 15.184 millones los dos próximos años para poder cumplir los compromisos con Bruselas. Ese ajuste fiscal será imprescindible, incluso y si la Comisión Europea no contabiliza el incremento de los desembolsos que el Estado realizará en defensa. El organismo fiscalizador ha presentado este jueves su Informe de Progreso Anual del Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo (PFEMP), la hoja de ruta que el Gobierno envió a la Comisión Europea para detallar cómo piensa reconducir el déficit y la deuda acumulados a raíz de la pandemia de coronavirus y de la respuesta para hacerle frente.
La autoridad capitaneada por Inés Olóndriz estima que el país va a necesitar medidas por valor del 0,6% en el PIB en 2027 y del 0,3% en 2028 para ceñirse a las nuevas exigencias. Sin ellas, el gasto primario neto de medidas de ingresos, que es la principal variable que tienen en cuenta las reglas fiscales, crecerá un 5% anual en promedio entre 2025 y 2028, frente al 3,4% comprometido en el documento remitido a Bruselas.
Al igual que vienen haciendo organismos nacionales e internacionales, la AIReF ha revisado una décima a la baja la previsión de crecimiento para España, situándola en el 2,2%, en plena crisis energética desatada por la guerra en Irán. A medio plazo, el panorama cambia y la autoridad mejora sus estimaciones previas de PIB al 2% el año que viene y al 1,9% el siguiente. Con todo, sí que especifica que se trata de un escenario sujeto a revisiones a la baja por las tensiones geopolíticas.
En lo que respecta al déficit público, la AIReF prevé que el agujero de las cuentas públicas alcance el equivalente al 2,6% del PIB este año debido a las medidas temporales adoptadas para hacer frente al conflicto en Oriente Próximo. El año que viene el desequilibrio entre lo que las administraciones ingresan y lo que gastan se reduciría hasta el 2,2% del PIB y, posteriormente, iniciaría una senda ascendente debido a los gastos que vienen asociados al envejecimiento de la población, la defensa y el pago de intereses por la deuda. De este modo el déficit se situaría en el 2,4% en 2030.
La difícil reducción de la deuda pública
La deuda pública se irá moderando, aunque ligeramente, por lo que dentro de cinco años seguirá estando en el 95% del PIB. Más adelante, es una de las variables que más problemas pueden dar al Gobierno debido a las tensiones de gasto que provocará en el sistema el envejecimiento de la población. De cara a 2041 el pasivo español podría situarse de nuevo por encima del 100% del PIB.
El Gobierno no ha conseguido aprobar aún la senda de estabilidad y deuda pública por las dificultades para lograr los apoyos suficientes en el Congreso de los Diputados, sin embargo, la autoridad aprecia riesgo de incumplimiento de este parámetro tanto en la Administración Central como en las comunidades autónomas tanto este como los dos próximos ejercicios.
Un informe que «carece de ambición»
No son los únicos toques de atención al Ejecutivo por parte del organismo. La AIReF considera que el Informe de Progreso Anual remitido hace solo unos días por el Gobierno a Bruselas cumple con los requisitos establecidos por la Comisión Europea pero advierte de que «carece de ambición» como instrumento de orientación a medio plazo.
También le reprocha la ausencia de previsiones macroeconómicas y fiscales para el horizonte del plan, en tanto que limita «la capacidad para identificar los riesgos de desviación respecto a los compromisos asumidos». Y aprecia «tensiones de coherencia interna» en ese escenario parcial, especialmente en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la crisis energética y el proteccionismo comercial.
Con todo lo anterior, la AIReF recomienda al Ministerio de Hacienda desarrollar una estrategia fiscal a medio plazo «realista y creíble» que garantice el cumplimiento del marco fiscal nacional y europeo por parte de todas las Administraciones Públicas.
