Publicado: mayo 8, 2026, 4:07 am
En la esquina de la calle Ferraz, un alud de camisetas amarillas cubría la acera situada justo en frente de la patronal estatal ACADE. Con el Pollo Pepe, protagonista de los libros favoritos de los más pequeños, convertido en símbolo de resistencia, cientos de educadoras infantiles se reunieron para gritar que cuidar también es trabajar. Que, aunque sea una profesión puramente vocacional, educar a niños de cero a tres años no es un acto de simple ternura, sino una profesión sostenida entre ratios imposibles, salarios de miseria y un agotamiento crónico.
Silbatos y banderines protagonizaron una manifestación convocada por la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles junto a varios sindicatos como CCOO, que formaba parte de una jornada de movilizaciones celebrada en toda España. De Zaragoza a Murcia, de Lleida a Madrid. Miles de trabajadoras del primer ciclo de Infantil salieron a la calle para denunciar una precariedad que ya no describen como algo puntual, sino estructural.
Una vocación en situación límite
Mientras a las puertas de la patronal resonaban cánticos como «la patronal no cambia ni un pañal» o «menos discursos y más recursos», historias como las de Ana Berta Martínez asomaban entre la multitud. Lleva desde 2003 trabajando en educación infantil. Veintitrés años cuidando las aulas y a la vez aprendiendo a multiplicarse para combatir con la precariedad del sector.
«Esa es la gratificación que uno tiene. Pero claro, uno tiene gratificación personal de los abrazos de los niños cada día, incluso del apoyo de alguna familia, pero el desgaste psicológico, físico, emocional, eso no está cubierto de ninguna de las maneras», reflexiona, y apunta que, incluso fuera de su horario laboral, debe mantener siempre la cabeza puesta en los niños.
A su vez, Ana Berta ha denunciado una precariedad salarial que le impide poder permitirse un alquiler. «Es imposible, tengo que vivir con mis padres», afirmó la educadora.
Ana Berta Martínez, presente en la manifestación frente a la Patronal, convocada por la Plataforma Laboral de Escuelas InfantilesEFE
Precariedad salarial
A pocos metros, Judith Tébar sigue la manifestación desde la primera línea. Ella cuenta la experiencia de trabajar en aulas con más de veinte niños, siendo testigo de casos en los que compañeras de profesión han tenido que dejar solos a grupos enteros para atender a un pequeño que se había hecho daño.
Habla de experiencias que «se viven todos los días», mientras cuenta que su sueldo, de menos de mil euros, hace que su economía dependa, en parte, del salario de su pareja, que trabaja de funcionario.
Judith Tébar encabezando la protesta
Y esta escena no es un caso aislado. Nieves Circobos lleva casi tres décadas trabajando en el sector. «De hace 28 años aquí, hice un baremo de mi nómina y hay una diferencia de 250 euros«, afirma mientras asegura que su amor por los niños es el pilar que sostiene sus ganas de seguir con la vocación.
Sin embargo, la precariedad salarial del sector ha supuesto un gran inconveniente para ella y para miles de educadoras en España: «En algunas ocasiones mi pareja me ha planteado cambiar de sector porque con el salario mínimo es imposible poder mantener una hipoteca, la comida y encima dos hijas», explicaba Nieves.
Nieves Circobos, educadora infantil, encabezando la protesta
«No nos bajamos si no bajan las ratios»
Desde la Asamblea de Madrid, Rosa Marín, portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles, atiende a EL MUNDO para denunciar una situación de «maltrato institucional».
La portavoz, «sola, en custodia compartida y con tres criaturas», relata que, en sus comienzos como educadora, ganaba poco más de mil euros hasta que, hace un año, ha pasado a ganar 1,200 euros, pero teniendo muchas más responsabilidades.
Marín ha insistido en «llenar Madrid de amarillo», hasta que desde las instituciones se tomen en cuenta las consideraciones del sector, cómo la bajada de las ratios en las aulas. Además, ha informado de su intención de mantener la huelga hasta los meses de verano.
«O nos proponen una hoja de ruta con un foco en la infancia, o desde luego que no pararemos», concluyó mientras sus compañeras acompañaban su proclama, no solo desde las puertas de la Patronal, sino desde todos los rincones del país.



