Publicado: mayo 15, 2026, 4:23 am
Cuando llega el buen tiempo, la astenia primaveral es un fenómeno que arrastra a muchas personas. Aunque no está considerada una enfermedad, sí puede afectar al bienestar físico y emocional durante varias semanas (lo que dura esta estación del año). Se caracteriza principalmente por una sensación de cansancio generalizado, falta de energía, somnolencia diurna, dificultad para concentrarse o incluso cambios en el estado de ánimo.
Este estado aparece, sobre todo, como consecuencia de la adaptación del organismo al cambio de estación. El aumento de las horas de luz, la subida de temperaturas y las modificaciones en los ritmos biológicos obligan al cuerpo a reajustarse. Según explica Go Fit, cadena de gimnasios, «la astenia primaveral es una sensación de cansancio y falta de energía motivada por los cambios climáticos». En este proceso intervienen factores como los cambios hormonales (especialmente en serotonina y melatonina), alteraciones del sueño o incluso hábitos poco saludables acumulados durante el invierno.
Aunque puede resultar molesta, la astenia primaveral suele ser temporal y leve. Por ello, la clave está en adoptar hábitos que faciliten la adaptación del organismo. Entre ellos, el ejercicio físico destaca como una de las herramientas más eficaces. De hecho, la práctica regular de actividad física no solo ayuda a combatir los síntomas, sino que también previene su aparición. Go Fit recomienda realizar ejercicio entre 30 y 60 minutos, unos cuatro o cinco días a la semana, ya que contribuye a mejorar el estado de ánimo, aumentar la energía y favorecer la adaptación al entorno.
Beneficios de hacer ejercicio
Uno de los principales beneficios del ejercicio en este contexto es su impacto sobre las hormonas. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, conocidas como las «hormonas de la felicidad«, lo que reduce la sensación de fatiga y mejora el ánimo. Además, desde Go Fit señalan que ayuda a equilibrar neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para mantener la motivación y la vitalidad.
Otro aspecto clave es la regulación del sueño. Durante la primavera, los cambios en la luz solar pueden alterar los ritmos circadianos, provocando dificultades para descansar correctamente. El ejercicio contribuye a estabilizar estos ritmos, facilitando un sueño más reparador y reduciendo la somnolencia durante el día. Asimismo, la actividad física mejora la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos, lo que se traduce en un aumento de los niveles de energía. También fortalece el sistema inmunológico, ayudando al organismo a responder mejor a los cambios estacionales.
No todos los ejercicios tienen el mismo efecto, por lo que es recomendable combinarlos. Tal como indican los expertos de Go Fit, las actividades aeróbicas, como caminar, correr o montar en bicicleta, mejoran la resistencia y la capacidad cardiovascular. Por otro lado, los ejercicios de fuerza ayudan a fortalecer los músculos y acelerar el metabolismo. Finalmente, disciplinas como el yoga o el pilates son útiles para reducir el estrés y mejorar la concentración. Además del ejercicio, existen otros hábitos que potencian sus beneficios. Pasar tiempo al aire libre, mantener una alimentación equilibrada, hidratarse correctamente y dormir entre siete y ocho horas son factores esenciales para combatir la astenia primaveral.
En definitiva, la astenia primaveral es una respuesta natural del cuerpo ante los cambios de estación. Aunque puede generar molestias, es pasajera y manejable. Incorporar el ejercicio físico de forma regular no solo ayuda a aliviar sus síntomas, sino que también mejora la calidad de vida en general. Como señala Go Fit, la actividad física es una de las mejores formas de afrontar la primavera “con más energía y vitalidad”
