Publicado: septiembre 23, 2026, 4:23 pm
El presidente argentino, Javier Milei, tomó la palabra este miércoles ante la Asamblea General de la ONU y lo hizo con un discurso muy crÃtico desde el principio con la organización, que calificó de «inútil» y de encargarse, dijo, «de alimentar parásitos» durante los últimos tiempos. De hecho, estructuró su mensaje en tres partes: lo que para él pudo hacer Naciones Unidas y no hizo, «lo que nadie le pidió que hiciera e hizo» y un tercer capÃtulo para los avances de la inteligencia artificial.
Arrancó, de hecho, elogiando sus propias polÃticas. «Heredamos un paÃs en ruinas, al borde de la peor crisis», alegó, y volvió a señalar a la ONU. «Fracasaron en la tarea, permitieron el caos, el terrorismo internacional. Votaron sistemáticamente en contra de Israel mientras guardaron silencio frente al terrorismo islámico. Miraron hacia otro lado respecto a la situación de las Malvinas», les espetó al resto de paÃses que se sentaban como audiencia ante su alocución.
Precisamente ocupó un espacio de su discurso en reivindicar las Malvinas como territorio argentino y en culpar a la ONU de inacción en ese asunto. «Malvinas es para nosotros una causa nacional. 50 años después la situación no ha cambiado. La explotación británica es contraria al derecho internacional y por tanto hay que preguntarse qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda impotente», se cuestionó un Milei que ha denunciado que Naciones Unidas «ha perdido su autoridad» porque sus resoluciones «no tienen consecuencias».
Al mismo tiempo, el presidente argentino celebró que su paÃs haya recuperado, dijo, un lugar en el escenario geopolÃtico. «Durante mucho tiempo Argentina administró la pobreza, la irrelevancia. Nos limitamos de repartir lo que quedaba Eso terminó; ya perdimos demasiado. Por eso abrazamos el capitalismo de libre empresa. Abrazamos la revolución tecnológica y estamos reconstruyendo nuestro instrumento militar, y nos aliamos con EEUU e Israel, paÃses con los que compartimos valores», comentó, poniéndose al lado de Trump y de Netanyahu.
Precisamente emuló al lÃder estadounidense para cargar, de nuevo, contra la organización. «La ONU ha montado un Leviatán burocrático para decirle a los ciudadanos cómo deben vivir», espetó; y la acusó de «mezclar anarquÃa y tiranÃa» para «señalar a las democracias liberales que sà cumplen con las reglas». Consideró Milei que la cosa no va a cambiar demasiado. «No revisaron el modelo y redoblaron la apuesta globalista o la inmigración descontrolada», avisó, y puso como ejemplo la pandemia de Covid, un tema que desempolvó para hacer una crÃtica sobre el multilaterlaismo.
Javier Milei describió aquellas polÃticas como «un experimento global de control social» con polÃticas, esgrimió, de «encierro forzado» de los ciudadanos. «Todo eso fue un genocidio, sucedió en muchos paÃses, entre ellos Argentina. Se instaló un terror psicológico desde el Estado; miedo al vecino, al aire que respiraban, a salir de su casa. El miedo pasa y los poderes creados permanecen, pero no se ha aprendido la lección tras tanto fracaso», sentenció.
Y apeló también a la gestión del miedo para acabar su discurso con otra defensa, como Trump este martes, de la inteligencia artificial (IA). Igual que su homólogo estadounidense, la rebautizó como «superinteligencia» y afeó a otros lÃderes que avisan de los riesgos de la misma. «La IA es una gran revolución y cada una estuvo acompañada por temores. Esta casa está llena de pesimistas«, dijo mirando al plenario al tiempo que citaba a Borges: «Hay que convalidar una idea llevándola a su lÃmite». Esa revolución, calificó Milei, «no lleva a la catástrofe que algunos dicen», sino que la «superinteligencia» será «la fábrica de alfileres del siglo XXI», termino, con una frase de Adam Smith.
