Publicado: mayo 8, 2026, 4:03 pm
Seguramente Esopo se rascaría la cabeza perplejo contemplando el guirigay de chirridos y crujidos de carbono que invadió el falso llano del bulevar de la Democracia en la costera Burgas, y los ayes de corredores heridos. ¿Y qué moraleja saco de todo esto, de este caos infernal?, se preguntaría el fabuloso fabulista helénico nacido por estas costas búlgaras del mar Negro hace más de 2.500 años. ¿Y a qué animales encomiendo el ejemplo? ¿A los burros, tan zopencos, quizás? ¿A los comedores de bellota? ¿O a la araña, mejor, el animal inteligente y paciente, que espera y espera y solo cuando el golpe es seguro ataca como acelera Paul Magnier, sus larguísimas piernas de insecto, en los últimos 200 metros de la recta hasta la meta para adelantar a todos y afirmarse como único entre toda la fauna de sprinters, pollos sin cabeza cuando la adrenalina del último kilómetro los desborda?
