Publicado: mayo 17, 2026, 2:23 pm
Cada día que pasa estamos más cerca de comprender mejor nuestro propio cerebro, pero también algo casi más apasionante: poder arreglarlo. La neurociencia es un campo importantísimo porque conecta biología, salud y comportamiento para entender mejor al ser humano y estos últimos años estamos desarrollando herramientas que permiten llegar donde antes no podíamos. Neuralink o las alternativas chinas son un ejemplo, pero ahora unos investigadores de la Universidad de Duke han ido por otro camino: el de recablear los circuitos cerebrales.
Y la clave es un “cable” biológico.
En corto. Hace unos días, los investigadores de la Facultad de Medicina de la universidad estadounidense publicaron un estudio en Nature en el que presentaban LinCx. Se trata de la abreviatura de ‘Long-term integration of Circuits using connexins” y, bajo ese nombre tan complicado, realmente lo que se esconde es algo que actúa como un bypass biológico para reparar vías neuronales dañadas.
Hasta ahora, había algunos fármacos que permitían actuar en poblaciones de células, así como técnicas de estimulación eléctrica y optogenética, pero lo que plantean los investigadores con LinCx es una vía para crear sinapsis eléctricas artificiales de forma muy precisa y sin ningún tipo de estimulación externa. De este modo, en lugar de afectar a grandes poblaciones de células, los autores pueden mirar con lupa y decidir qué conexiones se realizan en función de las necesidades de cada persona.
Cómo funciona. La base de LinCx es un pez, la perca blanca o Morone americana, concretamente. El equipo lo construyó a partir de las proteínas conexinas que se encuentran de forma natural en este pez, donde de forma natural utiliza sinapsis eléctricas para una comunicación rápida entre células. A partir de ellas, el equipo diseñó dos moléculas y cada una de ellas se acopla únicamente con su compañera y no con las proteínas cerebrales naturales.
Este es el motivo por el que pueden afinar mucho las células a las que se conectan, evitando esas conexiones indeseadas y formando ese “cable” (entre muchas comillas) que permite realizar la sinapsis. Los investigadores lo definen como “conexiones eléctricas con precisión a nivel celular”.
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Las pruebas. De momento, no lo han probado en humanos, pero sí tanto en ratones como en gusanos nematodos. En los gusanos, la instalación de estos conectores alteró el comportamiento de búsqueda de temperatura con el que se regulan. En los ratones, los investigadores se centraron en reorganizar los circuitos específicos para medir tanto la interacción social como la respuesta ante el estrés.
Aún queda. Como decíamos, es un gran avance en el campo de la neurociencia porque, a diferencia de los fármacos, este LinCx sólo conecta las neuronas que se quieren conectar. Es como apuntar con precisión en lugar de disparar con escopeta. Ahora bien, aunque los resultados son prometedores, las pruebas han estado muy acotadas a animales y el siguiente paso es establecer si LinCx puede ser la respuesta para revertir déficits sinápticos en trastornos de origen genético.
Es el próximo paso de la investigación y, si los resultados son positivos, es lo que podría acercar esta tecnología al uso en humanos. Sin duda, se trata de algo prometedor porque es la primera vez que hay una herramienta para controlar con precisión la comunicación entre células muy específicas, pero queda camino por recorrer.
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La noticia
Las conexiones neuronales son vitales y ya tenemos la solución para cuando algo falla: un «biocable» para el cerebro
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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