Publicado: marzo 30, 2026, 2:23 pm
Con la llegada de la primavera, aumentan las horas de luz, las temperaturas y la exposición a alérgenos como el polen. Estos factores pueden convertirse en un detonante para quienes padecen piel sensible, dermatitis atópica o dermatitis de contacto.
En España, la Sociedad Española de Alergología (SEAIC) estima que uno de cada cinco españoles sufre trastornos alérgicos intensificados en primavera, lo que tiene un impacto directo sobre la piel al aumentar el riesgo de irritación y brotes eczematosos y este cambio de estación supone un reto especial para quienes tienen la piel reactiva.
Un incremento de irritaciones, rojeces, picor e inflamación
Al respecto, dermatólogo y director de la unidad de Dermatología y Cirugía Plástica del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, el doctor Vicent Alonso, ha explicado que «la combinación de mayor radiación ultravioleta, contacto con polen, cambios bruscos de temperatura y el aumento de actividades al aire libre provoca un incremento de irritaciones, rojeces, picor e incluso brotes inflamatorios«.
Estos factores ambientales pueden agravar condiciones como rosácea, dermatitis atópica o dermatitis de contacto, especialmente en pacientes cuya barrera cutánea ya está debilitada. Por ello, recalca que es una época en la que la piel necesita «más protección, más hidratación y más vigilancia». Así, advierte de que la población «suele infravalorar la fuerza del sol primaveral: aunque no recibimos las temperaturas del verano, la radiación UV puede desencadenar inflamación, manchas y descompensación en pieles delicadas«.
Cómo prevenir afecciones en la piel
Por lo tanto, para prevenir afecciones en la piel como la dermatitis y reforzar la barrera cutánea, debemos usar cremas emolientes (mejor si contienen ingredientes calmantes como ceramidas o avena coloidal), protector solar, evitar el contacto excesivo con polen y alérgenos y ventilar la ropa, según señala el grupo Vithas en un comunicado.
Asimismo, el experto aconseja evitar la exposición directa al sol en horas punta, incluso con cielos nublados, ya que la radiación UV está presente. Cambiar de ropa al llegar a casa, ventilar en horas de baja concentración polínica y utilizar gafas de sol puede ayudar a reducir el contacto irritante.
«Hay que reducir productos, evitar perfumes y optar por fórmulas hipoalergénicas y no olvidar que las dermatosis inflamatorias pueden requerir tratamientos específicos para evitar complicaciones o sobreinfecciones», comenta Vicent Alonso. Y recalca: «No se trata de esconderse del sol o evitar salir a la calle, se trata de entender que la piel sensible necesita un plan de cuidados adaptado a la estación. Escuchar a nuestra piel es clave».
