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Innovación y resiliencia como ejes del liderazgo industrial

Publicado: junio 14, 2026, 9:00 am

Food 4 Future volvió a situar a Bilbao como uno de los grandes escaparates internacionales de la innovación alimentaria . La cita reunió a empresas, instituciones, startups, centros de investigación, líderes industriales y partners tecnológicos en un momento decisivo para el sector. La industria afronta una transformación profunda, marcada por la inflación, la volatilidad de las materias primas y de la energía, las tensiones geopolíticas, la presión regulatoria, la seguridad alimentaria y la rápida evolución de los hábitos de consumo. En ese contexto, la competitividad ya no depende únicamente del tamaño de una compañía o de su capacidad productiva. Depende, cada vez más, de su velocidad para innovar, de su flexibilidad para adaptarse y de su capacidad para colaborar con otros actores. Así lo defendió Javier Dueñas, presidente de Food 4 Future y CEO de Campofrío España, durante la inauguración del congreso, donde situó la innovación como el eje real de competitividad de la industria alimentaria. Dueñas resumió esa idea con una frase que funciona como síntesis del nuevo escenario: «El liderazgo del futuro pertenecerá a las compañías capaces de innovar más rápido, adaptarse mejor y colaborar de forma más inteligente». Su mensaje conecta con una realidad cada vez más evidente: la inteligencia artificial, la automatización, la robotización, el análisis del dato, la biotecnología, los nuevos ingredientes, el packaging sostenible, la circularidad o la trazabilidad han dejado de ser promesas para convertirse en herramientas estratégicas. Desde ese marco, Campofrío y su matriz Sigma presentaron en Food 4 Future sus avances en sostenibilidad, fidelización del talento e innovación abierta como tres de las palancas que les permiten navegar en un entorno cada vez más complejo y retador. Sigma opera en 17 mercados y combina esta fuerte presencia industrial con una visión cada vez más abierta de la innovación. El reto no consiste solo en detectar tendencias, sino en traducirlas en soluciones útiles para el negocio, para el consumidor y para una cadena alimentaria que necesita ser más eficiente, resiliente y sostenible. La idea de aunar esfuerzos fue, de hecho, otro de los ejes del discurso inaugural. Dueñas recordó que «el futuro de la alimentación solo podrá construirse desde la colaboración internacional, el intercambio de conocimiento y la innovación compartida». En esa estrategia, la tecnología no aparece como un fin en sí mismo, sino como una herramienta fundamental para mejorar procesos, anticipar necesidades, reforzar la eficiencia y responder mejor a un consumidor cada vez más exigente. La innovación alimentaria ya no se limita al desarrollo de nuevos productos; incluye también la digitalización de fábricas, la trazabilidad, el análisis de datos, la eficiencia energética, la circularidad, la planificación de compras, la logística y la capacidad para reducir impactos. Ese enfoque explica el interés creciente de Sigma por la innovación abierta . A través de Tastech, su programa global de innovación foodtech, la compañía conecta necesidades reales del negocio con soluciones desarrolladas por startups y emprendedores. El valor de este tipo de programas no está solo en descubrir ideas, sino en probarlas, adaptarlas, escalarlas y convertirlas en herramientas útiles para la actividad industrial. Ernesto Aguiar, responsable del programa internacional Tastech by Sigma , recuerda que «la potencia de escalado internacional es uno de los grandes atractivos del programa» e invita a las startups de España a presentar sus soluciones, país desde donde «han llegado muchas startups con soluciones especialmente interesantes desde el inicio de la iniciativa». Aguiar cita algunos ejemplos nacionales como Factic , startup catalana, que ha pasado de una prueba inicial a colaborar con Sigma México en la planificación de compras y en la mejora de la previsión de necesidades de materiales. Imperia , otra startup española, entró en contacto con Sigma a través del ecosistema generado en torno a Food 4 Future y ha terminado desarrollando una prueba en el mercado estadounidense. «Son ejemplos de cómo una solución nacida en un mercado puede encontrar recorrido en otro país si responde a una necesidad concreta», añade.

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