Publicado: junio 14, 2026, 6:23 am
Para muchos, la vida antes del primer café del día es un mero trámite. Nos aferramos a esa taza caliente buscando un «chute» de energía que nos permita afrontar la jornada que tenemos por delante, pero en realidad la ciencia apunta a que no estamos consiguiendo energía extra. A esto se suma el reciente debate en redes sociales y podcasts de salud que insiste en que tomar ese café nada más despertar es un error garrafal. Pero, ¿qué dicen realmente los datos?
La cafeína no da energía. Para entender el efecto que tiene el café sobre nosotros, primero hay que conocer a la verdadera protagonista del cansansio que es la adenosina. Una molécula que se va acumulando a medida que pasa el día y nuestro cerebro va consumiendo energía. De esta manera, la adenosina actúa como un interruptor que nos dice «es hora de dormir» cuando llega a unos niveles determinados.
Teniendo claro esto, podemos hablar de la cafeína, que es, pura y llanamente, un ejercicio de suplantación de identidad, puesto que su estructura química es muy similar a la adenosina. Esto es fundamental porque, al igual que dos llaves idénticas entran en la misma cerradura, la cafeína logra unirse a los receptores donde la adenosina ejerce su efecto, bloqueándolos.
Está estudiado. En la mente de muchas personas está el concepto bastante arraigado de que la cafeína es un potenciador que crea nueva energía. Pero en realidad es un ‘normalizador cognitivo’ que consigue bloquear las señales que inducen el cansancio y aplaza la deuda de sueño.
Hay un bajón. Mientras la cafeína está bloqueando sus receptores, la adenosina sigue acumulándose en el cerebro mientras va pasando el día aunque no la sintamos al no poder unirse a ningún lado para manifestar sus efectos. Pero en el momento en que el efecto de la cafeína desaparece y se desengancha de los receptores, toda esta adenosina acumulada entra de golpe. Y el resultado es un gran cansansio como si nos hubieran robado toda la energía.
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La toma del café. En los últimos años, impulsado por divulgadores de gran renombre, se ha popularizado el mantra de que debemos esperar entre 60 y 90 minutos tras despertar para tomar la primera taza de café. La teoría sostiene que esto permite que el pico natural de cortisol matutino se disipe y que los receptores de adenosina se «limpien», evitando así el temido bajón de la tarde.
Pero la realidad es que todavía faltan ensayos clínicos robustos que demuestren que retrasar el café cambie los niveles de energía o la calidad de sueño. Además, el pico de cortisol matutino es un proceso natural y saludable, viéndose que en los consumidores habituales de café no se altera de forma anormal este ciclo hormonal independientemente de la hora.
Tiene su lado positivo. Hay que apuntar a que las investigaciones más recientes apuntan a que el consumo de más de dos tazas de café al día se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo frente a quienes no lo consumen. Incluso también se ha visto que beber de tres a cinco tazas de café antes del mediodía se asocia con un 16% menos de mortalidad por cualquier causa y una caída del 31% en el riesgo cardiovascular.
Imágenes | Raimond Klavins
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La noticia
El café no te da energía, solo te la presta: esto es lo que le hace realmente la cafeína a tu cerebro
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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