Publicado: abril 12, 2026, 7:47 am
Cotizar poco durante la vida laboral tiene consecuencias directas en la pensión de jubilación. Así lo advierte el abogado laboralista Ignacio Solsona, quien explica que puede impedir acceder a una pensión contributiva y, además, reducir de forma significativa la cuantía final.»Cotizar es muy importante porque en caso contrario se generan perjuicios en nuestras futuras prestaciones», señala en un vídeo de su canal de YouTube.
Para poder cobrar una pensión contributiva en España es necesario haber cotizado al menos 15 años a lo largo de la vida laboral y que dos de esos años se sitúen dentro de los 15 inmediatamente anteriores a la jubilación. Si no se alcanza ese mínimo, no existe derecho a esta prestación y solo se puede optar a una pensión no contributiva, siempre que se cumplan determinados requisitos de ingresos y residencia.
Cuantos menos años se hayan trabajado, menor será el porcentaje de la base reguladora que se percibe. En este sentido, Solsona pone como ejemplo el caso de una persona con 20 años cotizados, que solo tendría derecho al «61,4% de su base reguladora». Esto implica que, con una base de 2.000 euros, la pensión se reduciría a unos 1.228 euros mensuales, prácticamente la mitad.
El número de años cotizados también influye en la edad de jubilación. En 2026, para poder retirarse a los 65 años es necesario acreditar 38 años y tres meses de cotización. Quienes no alcancen esa cifra deberán esperar hasta los 67 años o hasta completar ese periodo. A partir de 2027, el requisito aumentará hasta los 38 años y medio.
Uno de los problemas más frecuentes se produce cuando el trabajador deja de cotizar en los últimos años de su vida laboral, ya sea por desempleo o por otras circunstancias. En estos casos, el abogado recomienda valorar la suscripción de un convenio especial con la Seguridad Social que permita seguir cotizando de forma voluntaria, ya que puede resultar más rentable que retrasar la jubilación.
«Se puede cotizar de muchas formas, no únicamente trabajando», asegura. Una persona desempleada puede cotizar mediante la prestación por desempleo o mediante el subsidio para mayores de 52 años, ejemplifica.
Así, plantea el caso de una persona con 33 años y medio cotizados que necesita alcanzar los 38 años y medio para jubilarse a los 65. Si opta por pagar un convenio especial durante cinco años, con una cuota aproximada de 400 euros mensuales, el coste total rondaría los 24.000 euros. En cambio, si no lo hace y retrasa su jubilación hasta los 67 años, podría perder en torno a 56.000 euros en pensión, lo que convierte la primera opción en la más beneficiosa.
El impacto es todavía mayor en el caso de la jubilación anticipada, donde se aplican recortes tanto por adelantar la edad de retiro como por no haber cotizado lo suficiente, lo que puede traducirse en una doble penalización de la prestación final.
