Publicado: julio 18, 2026, 6:23 pm
China es uno de esos destinos que tengo marcados en mi lista de deseos de vacaciones: ojalá ver los osos panda rojos, los Guerreros de Xi’an y la Gran Muralla. Sí, he estado dos veces ya allí, pero fueron viajes de trabajo donde aunque pude ver el espectacular skyline nocturno de Shanghái, la Avenida de las Estrellas de Hong Kong o templos en Shenzhen, donde más estuve fue en cuarteles generales de marcas y sus fábricas.
Ojo, no me arrepiento de nada: fueron viajes maravillosos donde descubrí que China tecnológicamente vive en el futuro. Porque China tiene un legado histórico inmenso, pero un futuro y un tejido industrial que simple y llanamente, te deja con la boca abierta. Altamente recomendable. Pues bien, lo que para mí fueron viajes de trabajo ahora se han convertido en destino turístico. Y ojo, no es un fenómeno nuevo: la tecnología siempre ha despertado curiosidad, pero hasta ahora la gente más techie tenía en Silicon Valley su meca.
Shenzhen, ciudad de vacaciones. El operador turístico GloPen ofrece paquetes turísticos de 8 días por Shanghai, Hangzhou, Chengdu para conocer de primera mano empresas, tecnologías y personas del mundo de la IA y la conducción autónoma. Entre los organizadores está BYD. Tech Buzz China tiene «inmersiones intensivas» para inversores, ejecutivos y fundadores con acceso directo a laboratorios de IA, fábricas de vehículos eléctricos y startups de robótica. China Study Tour dispone de programas de de siete días que combinan IA, vehículos eléctricos, robótica, sanidad y sostenibilidad para grupos corporativos y académicos, con acceso a BYD, Huawei o DJI.
La horquilla de precios parte de los 3.000 dólares viaje no incluido, pero si buscas algo más accesible, en Viator hay opciones para aburrir y una que arrasa: «Shenzhen Tech Tour: Explore the Future», un recorrido bilingüe desde 80 euros que incluye demostración de entrega de comida por dron, viaje en robotaxi y visitas a tiendas que venden gafas de IA.
Por qué es importante. Porque este fenómeno sociológico evidencia algo: la percepción de quién lidera la tecnología mundial se está desplazando desde Estados Unidos hacia China. Para un perfil más especializado como un inversor, el viaje tiene todo el sentido del mundo: no es lo mismo leer un PDF que estar allí en el terreno y verlo tú misma.
A mayor escala, estos viajes están ayudando a configurar nuevas alianzas económicas: gigantes como la India o la vieja Europa están actualizando sus estrategias industriales y estos viajes para verlo in situ constituyen un gran refuerzo. Un ejemplo: los viajes del presidente de España a China, donde visitó la sede Xiaomi.
Contexto. Que China esté donde está es de todo menos casualidad: lleva años orientando su política industrial hacia la robótica, los vehículos eléctricos y las TIC como sectores prioritarios con subvenciones, metas y compromisos concretos, sirva como ejemplo su ‘Made in China 2025‘. El resultado ha sido un impulso brutal a la industria, el desarrollo y a la manufactura de productos de alta tecnología compleja. Lo que hoy se visita en los tours es el resultado de esa estrategia que lleva madurando una década.
Además, China y Estados Unidos están inmersos en plena guerra tecnológica con vetos y aranceles. Cuando los canales estándar de colaboración y comunicación se cierran, personarse allí mismo se convierte en una de las mejores formas de no quedarse ciego ante lo que sucede en el otro bando. Y China lo está poniendo fácil, tanto a través de estas iniciativas privadas como desde lo institucional: en 2025 abrió sus puertas a casi 50 países, entre ellos Francia, Alemania, España o Rusia, que pueden acceder a China sin necesidad de visado.
En detalle. El turismo tecnológico está alineado con el interés de China de acercarse más al mundo, porque el gigante asiático es un auténtico desconocido para el exterior y obviamente este tipo de tours son un magnífico escaparate de venta y de imagen, una auténtica soft skill que arrasa en redes sociales.
Y como una imagen vale más que mil palabras (que en este caso viene que ni pintado), que el youtuber iShowSpeed montara en un coche volador en Shenzhen o el canciller alemán Merz viera robots haciendo kung-fu constituye una publicidad fantástica. Alguien ve laa tecnología que se está haciendo en China en redes sociales, le crea curiosidad y eso le lleva a contratar un tour. Un círculo virtuoso.
Sí, pero. Seguimos con obviedades: en un paquete turístico auspiciado por fabricantes vas a ver solo lo que quieren que veas, al igual que esas oficinas de ensueño de Google, y pueden ser perfectamente escaparates diseñados para impresionar que no tienen por qué representar el conjunto de la industria China: una cosa es el showroom y otra, la realidad.
En un viaje de cinco días a Shenzhen puedes ver la punta del iceberg de la industria en fábricas de vanguardia, pero no las condiciones laborales o su política ambiental. Aunque eso no es algo exclusivo de China: en una visita a Meta en San Francisco o a Stellantis en Zaragoza tampoco te lo van a decir.
Portada | Jose García y Joel Danielson
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La noticia
China ha encontrado un nuevo filón turístico lejos de su muralla: las fábricas de robots, coches eléctricos y IA
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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