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Así es Elena, la hermana de Lauren Sanchez y cuñada de Jeff Bezos a la que un robo le cambió la vida

Publicado: mayo 10, 2026, 7:00 am

Aunque recientemente, dado que en MET Gala de este año era Jeff Bezos el gran patrocinador, ha posado con un elegante vestido anaranjado de Dolce & Gabbana, su nombre saltó realmente a los medios a finales de junio de 2025. Es decir, en la boda entre el magnate y Lauren Sanchez —ella escribe su apellido sin la tilde— en Venecia. Porque a pesar de que su Instagram diese a entender que únicamente era una de las fotógrafas de la fastuosa celebración por el enlace de uno de los hombres más ricos del planeta, en realidad quien se escondía tras esa cuenta era Elena Sanchez, la hermana de la expresentadora de televisión y, por tanto, la cuñada del fundador de Amazon.

«Te quiero muchísimo. Necesitaría páginas y páginas para poder describir todo lo que significas para mí y para mi familia. Eres mi mejor amiga, pero, sobre todo, eres la persona más amable que conozco. Y tengo la suerte de llamarte mi hermana», escribió en una ocasión Lauren sobre ella. Y lo curioso no solo es la diferencia de edad, sino que realmente no se criaron mucho juntas, ya que Elena es hermana solo por parte de padre. Aun así, es con quien Lauren tiene la relación más estrecha, hasta el punto de que ha llegado a declarar que hablan mínimo dos veces al día por teléfono.

Los padres de la experiodista (y de sus otros hermanos mayores, Michael y Paul) se divorciaron cuando la pequeña Wendy Lorraine Sanchez, el verdadero nombre de la esposa de Bezos, tenía 7 años. Ray, el padre, un empresario de la aviación de ascendencia mexicana que antes fue instructor de vuelo y mecánico, se volvería a casar. Con esta nueva esposa tendría a Elena, si bien para entonces Lauren ya tenía 13 años. Pero nada detuvo a las hermanas.

«Estamos tan unidas que es difícil de entender para el resto. No se puede describir. Creamos nuestro propio mundo cuando estamos juntas. Tenemos una de esas relaciones libres de conflictos que rara vez se dan en la vida, pero es verdad. Nos apoyamos y nos cuidamos incondicionalmente. Ella me ve y me entiende como nadie», ha declarado, «es la otra madre de mis hijos». Y, sobre todo, Elena tiene una historia de superación que es difícil de asociar con la imagen que hoy se tiene de ella, como explican desde Vanity Fair.

Porque, tal y como ella misma se define en su negocio, es fotógrafa, coach, creadora de comunidades, educadora y speaker. Es la directora de un centro de fotografía que mezcla estilos de vida —sus instantáneas son, sobre todo, de familias, recién nacidos y cuidados parentales, además de ejercer como influencer de lo mismo que predica antes sus casi 37.000 seguidores— con programas de mentoría para una «fotografía boutique» que cultive «el potencial artístico» de las diferentes etapas del crecimiento, ofreciendo recursos y consejos para tal fin. «Si me hubieras preguntado hace 17 años si era alguien creativo o una artista, me habría reído», reconoce en la web.

Y la razón es sencilla. Elena, en aquel entonces, era enfermera. Acababa de tener un hijo. Y, para colmo, «sufría aislamiento y agotamiento» físico y mental. Según confiesa, estaba satisfecha con su vida. Así creía que sería su vida, junto a su expareja y su bebé. Pero entonces entraron a robar a su casa «a plena luz del día», lo que define como «una de las experiencias más traumáticas» que ha experimentado jamás. Y ahí entra lo que ella considera que transformó su existencia: el destino.

«Mi ex y yo estábamos completamente arruinados y hasta arriba de deudas. Aquello [el robo] nos superaba. Sin embargo, por alguna extraña razón, nos gastamos el dinero del seguro en una cámara nueva, una Canon. Llámalo como quieras, pero no creo en las casualidades. Algo dentro de mí me dijo que me lanzara», recuerda Elena, para quien la fotografía se volvió «una obsesión», desatando «a la artista y emprendedora» que según ella siempre había vivido en su interior.

Pero no fue lo único que supuso un punto de giro a mitad de su treintena, porque hace unos años ocurrió algo «inesperado». «Mi esposo, que parecía adorarme, me dejó y, a la vez, perdí mi trabajo. De la noche a la mañana, me encontré siendo madre soltera y teniendo que asumir la responsabilidad financiera total de mis tres hijos pequeños», cuenta Elena, que hoy tiene 44 años y que apostilla: «Una vez más, la fotografía fue mi salvación». Porque, además, gracias a su web y su Instagram conoció al productor de contenidos Rob Sanborn.

Le envió un mensaje privado y, curiosamente, surgió la chispa. Se acabarían casando en 2018, «fusionando» sendas familias —él tenía una hija de una relación anterior— en un «hogar que ahora está lleno de amor». «Es mi compañero, mi amigo, mi amante, la persona más graciosa que he conocido, alguien hecho de amor puro», le ha definido en diversas publicaciones, donde también ha afirmado vivir «la relación más cariñosa y segura que jamás podría haber soñado» en su casa en Seattle.

En su Instagram, por último, explica cómo ha sido comenzar a decir «adiós» a sus hijos ahora que su primogénita se ha marchado a la universidad o cómo tuvo «el mejor ejemplo» con su madre, a quien tuvo que «dejar ir» por culpa del Alzheimer.

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