Publicado: mayo 9, 2026, 6:13 am
Su «exmarido favorito». Un «pirata gloriosamente apuesto, profundamente romántico y aventurero». Un «estratega supremo, algo innato, […] siendo capaz de predecir el futuro». Alguien con «una gran vida, una mente brillante y un inmenso sentido del humor». «Se supone que los hombres como él no deben expresar sus necesidades ni sus puntos débiles, pero esa era su mayor virtud», ha declarado. Jane Fonda se ha desecho en elogios en su última publicación de Instagram hacia el recientemente fallecido Ted Turner, fundador de la cadena estadounidense CNN, quien perdía la vida este pasado miércoles a los 87 años.
Y no le ha sorprendido a nadie que, en su larga carta de despedida, también haya dejado espacio para admitir que fue «complicado estar casada con él». «Un reto», ha especificado. Y no es para menos que lo piense así si se repasa lo que fue uno de los matrimonios más mediáticos de los años 90 estadounidenses, con dos personalidades tan marcadas haciendo frente a momentos turbulentos tanto dentro de la relación como en el mundo, algo que a los dos les afectaba tanto en su ideología como en su trabajo.
Pero para entender cómo se conocieron y comenzaros esa historia de amor, hay que repasar antes las vidas privadas de ambos. Ted Turner primero se había casado con Judy Nye en 1960, aunque solo estuvieron juntos cuatro años, porque en 1965 ya estaba saliendo con Jane Shirley Smith y sería un matrimonio que terminaría en 1988. Había tenido cinco hijos hasta entonces. Jane Fonda únicamente dos, uno de cada uno de sus maridos: primero el director francés Roger Vadim, con quien estuvo entre 1965 y 1973, y entre ese último año y 1990, el político y activista antiguerra Tom Hayden.
Fue precisamente nada más terminar con Hayden que, tras hacerse con su teléfono, le llamó Ted Turner. «Él quería saber si yo estaba disponible para salir con alguien. Y creo que le dije que no me sentía demasiado bien, que me parecía un tipo interesante, pero que yo no tenía fuerzas», revelaría la propia Fonda a la revista People. Pero aquella negativa envalentonó más a Turner, que a sabiendas de que Fonda estaba soltera insistió para quedar. Y cuando Jane y él tuvieron su primera cita, la química fue tal que ni los medios pudieron dejar pasar la suculenta historia de amor en ciernes.
«Pero Ted puede seguirme el ritmo. Es una persona muy, muy graciosa, adorable y compleja», continuaba Fonda en la citada entrevista, en 1990. Ya estaban saliendo y era oficial que el empresario de la comunicación y la actriz, conocida por sus posturas progresistas, se planteaban incluso la boda. No tardó en llegar, aunque no fue con grandes fastos, sino de carácter íntimo, con muy pocos invitados, en el rancho que el magnate tenía en Avalon, en Florida, el 21 de diciembre de 1991.
Y todo comenzó como la gran familia feliz que eran, con una luna de miel a la que les acompañaron los cinco hijos de Turner y los tres hijos de la actriz, si bien la tercera, Mary Williams, una activista de los Panteras Negras que había sido violada en un casting y que se marchó a vivir con Fonda siendo una adolescente de 14 años con la connivencia de su madre biológica, jamás llegó a ser adoptada legalmente, pero sí que se crio como una hija más de la intérprete, que por si fuera poco decidió dejar la actuación durante aquellos años y no se volvería a poner delante de una cámara par una cinta de ficción hasta 2005.
Y no es que todo fuera color de rosas, porque apenas un mes después de la boda comenzaron los problemas que convertirían a ojos de los medios su relación en un continuo tira y afloja. Porque Fonda descubrió que Turner le había sido infiel, algo que supuso un golpe muy duro para la actriz que, sin embargo, decidió continuar con el matrimonio, que duraría alrededor diez años, si bien los enfrentamientos internos nunca cesarían, como cuando la hija de Henry Fonda decidió acercarse al cristianismo, algo que a Turner le desagradaba bastante.
Finalmente, en el 2000 ambos deciden dar a conocer que su historia de amor se había acabado a través de un comunicado conjunto. «Aunque seguimos comprometidos con la idea de que a largo plazo nuestro matrimonio funcionará, nos encontramos en un momento en el que cada uno debe tomarse un tiempo personal y dedicárselo a sí mismo», aseguraron. No fue especialmente bien, porque en abril de 2001 Jane Fonda iniciaba formalmente el proceso de divorcio.
En sus memorias, publicadas precisamente aquel 2005 que volvió a Hollywood, Fonda se explaya en su relación con Turner, contando anécdotas, conversaciones, cómo le enseñó todo lo que había que saber sobre la pesca y la vida en la naturaleza y esa etapa juntos con sus pros y sus contras: desde un «a veces algo nos hacía reír tanto que terminábamos por los suelos» hasta que había «momentos que con mirarnos a los ojos ya nos fundíamos en uno».
Su relación tras el divorcio, eso sí, también sorprendió a los medios. Nunca dejaron de ser amigos y se encontraron en más de una ocasión, casi siempre posando juntos. Pero el gran ejemplo fue aquel 2001, ya que coincidieron en una gala benéfica. Y, a pesar de que muchos barruntaban que tendrían una escena, fue al contrario: Fonda se acercó a saludarle muy cariñosa y efusiva, dirigiéndose a él, como recogieron ya los medios de aquella época, como su «exmarido favorito». Y como tal lo ha despedido tras su muerte.
