Publicado: octubre 6, 2026, 11:01 am
Ahora sí Carlos Alcaraz está de vuelta. Después de firmar un buen US Open y disfrutar en el distendido ambiente de la Laver Cup , el murciano revalidó el título en el ATP 500 de Tokio para terminar de enterrar la lesión en la muñeca que le mantuvo cuatro meses de baja, y también las pocas dudas físicas que le pudieran quedar. En su cuarta final del curso tras las victorias en Australia y Doha y la derrota ante Sinner en Montecarlo, el español se impuso en tierras niponas por 7-6 y 6-4 a un férreo Jiri Lehecka . Como en anteriores instancias del torneo japonés, la cosa no empezó bien para Alcaraz, que se topó con un Lehecka lanzado que le rompió el servicio a la primera oportunidad. Quizás impactado aún por la noticia de la baja de Jannik Sinner lo que resta de temporada , que saltó en los instantes previos al partido, el murciano tardó tres juegos en presentarse al partido , firmando un juego en blanco después de haber sumado únicamente un punto en los dos primeros. El checo muy firme tanto en los intercambios rápidos como en los peloteos largos, reaccionó con la misma moneda, dejando claro al español que no sería un rival sencillo. Afortunadamente para el de El Palmar, la desconexión inicial terminó ahí. Cambiando constantemente los golpes, las alturas y la velocidad del juego logró incomodar al número 19 del mundo, forzando tres bolas de break hasta conseguir igualar de nuevo el partido en el sexto juego. Ese fue el punto de inflexión de la final, el toque a rebato del murciano, que soltó por fin el brazo para encadenar varios golpes imparables y ponerse por delante en el partido. Su primer ‘¡vamos!’ al aire dejó entrever que empezaba a disfrutar, y eso siempre es un factor diferencial en el tenis de Alcaraz. De ahí al final del set no llegó a ser un rodillo, pero sí lo suficientemente consistente para amarrar el primer parcial , sellado no sin sudar en un ‘tie break’ a cara de perro y en el que también fue de menos a más. El mismo desenlace que en el debut tokiota ante Michelsen, en octavos de final ante Arnaldi y en cuartos frente a Shapovalov. Lehecka no se vino abajo tras ceder el primer set y siguió plantando cara al número 3 del mundo, hasta que en el séptimo juego de la segunda manga Alcaraz consiguió romperle de nuevo el servicio con varios restos de auténtico genio consecutivos. Fue la sentencia ante un checo que, pese a conquistar una vez más su saque, acabó rendido a la superior calidad del español , en la pista y en el discurso posterior, en el que destacó la «manera de volver» de Carlos. «Lamentablemente se ha vuelto a demostrar que eres uno de los mejores del mundo», bromeó. Por su parte el murciano celebró con rabia la victoria, destacando su importancia tras la lesión. «Ha sido un proceso muy largo y lento, con altos y bajos, y el trabajo duro de todos para que yo estuviera preparado, mental y físicamente para volver, ha sido increíble », dedicó a su equipo Alcaraz. «Gracias, me he sentido muy afortunado de tener ese apoyo y poder trabajar con vosotros», agregó antes de los típicos agradecimientos a la organización y el público local. Después de convertirse en el primer tenista español en revalidar el título en el torneo japonés, donde el último en repetir éxito había sido el estadounidense Pete Sampras en 1993 y 1994, a este renacido Carlos Alcaraz le quedan por delante los Masters 1.000 de Shanghái y París, los dos únicos de esa categoría que aún no tiene en sus vitrinas, y más allá la Copa de Maestros y la Davis. Y sin Jannik Sinner de por medio .
