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¿Aceite de oliva antes de los carbohidratos? El orden de los alimentos al ingerirlos también cuenta

Publicado: octubre 12, 2026, 4:23 pm

A la hora de controlar el azúcar en sangre, quizá no solo importe qué comemos, sino también en qué orden lo hacemos. Un equipo internacional de científicos, con participación de investigadores de la Universidad de Kioto (Japón), ha descubierto un mecanismo que ayuda a explicar por qué ingerir grasa antes que carbohidratos puede amortiguar el aumento inicial de glucosa después de comer. En sus experimentos, realizados en ratones y publicados en la revista científica Diabetes, administrar aceite de oliva antes de la glucosa redujo la subida temprana del azúcar en sangre y ralentizó el vaciamiento del estómago.

La llamada secuenciación de los alimentos no es una idea completamente nueva. Estudios clínicos previos han indicado que consumir verduras, proteínas o grasas antes que los carbohidratos puede moderar la respuesta de la glucosa después de una comida. Lo que no se conoce con tanta precisión es qué mecanismos fisiológicos están detrás de ese fenómeno. El nuevo trabajo se propuso precisamente averiguar cómo intervienen el aparato digestivo, determinadas hormonas y el sistema nervioso cuando la grasa llega al organismo antes que los carbohidratos.

Para estudiarlo, los investigadores sometieron a ratones a un ayuno nocturno y posteriormente compararon tres situaciones. Un grupo recibió agua antes de una carga oral de glucosa; otro tomó aceite de oliva y, 15 minutos después, glucosa; y un tercero recibió primero la glucosa y después el aceite. Los científicos midieron la glucemia, la insulina y varias hormonas —entre ellas glucagón, GIP y GLP-1—, además de estudiar la velocidad a la que el estómago vaciaba su contenido.

El resultado fue llamativo: cuando el aceite de oliva se administró antes de la glucosa, se redujo el aumento temprano de glucemia y el estómago se vació más lentamente en comparación tanto con el grupo que recibió agua primero como con los animales que tomaron el aceite después de la glucosa. Al mismo tiempo, aumentó la secreción de glucagón, GIP y GLP-1. Los investigadores observaron efectos similares en modelos de ratón con diabetes, lo que les permitió profundizar en los mecanismos responsables de esta respuesta.

Una compleja conversación

Precisamente el retraso del vaciamiento gástrico parece ser una de las claves. Si el contenido del estómago pasa más despacio al intestino, la llegada de glucosa también se ralentiza y puede reducirse su incremento inicial en sangre. Pero el experimento muestra que detrás de ese freno digestivo existe una compleja conversación entre hormonas y sistema nervioso. En particular, los investigadores identificaron la participación del GLP-1 y del glucagón, junto con vías relacionadas con el nervio vago.

Uno de los hallazgos más interesantes afecta precisamente al glucagón. Esta hormona es conocida principalmente porque contribuye a elevar la glucosa sanguínea, pero en este experimento participó, junto al GLP-1, en el efecto provocado por la ingesta previa de grasa. Cuando los científicos bloquearon por separado la señalización del glucagón o la del receptor del GLP-1, gran parte de la respuesta se mantuvo. En cambio, al bloquear simultáneamente ambas vías se redujo el efecto sobre la glucosa y desapareció el enlentecimiento gástrico detectable. Los autores interpretan estos resultados como indicio de que ambas señales pueden compensarse parcialmente entre sí.

El sistema nervioso también entra en escena. Al intervenir sobre el nervio vago —una de las principales vías de comunicación entre el cerebro y numerosos órganos internos, incluido el aparato digestivo— los investigadores atenuaron los efectos observados. Para Daisuke Yabe, profesor de la Universidad de Kioto y autor principal del estudio, la secuenciación de las comidas resulta atractiva porque “simplemente modifica la forma en que se ingieren, en lugar de obligar a las personas a evitar grupos de alimentos enteros”.

Cautela ante el descubrimiento

¿Significa entonces que tomar aceite de oliva 15 minutos antes del pan, la pasta o el arroz evitará los picos de glucosa? Todavía no puede afirmarse. El dato más importante a la hora de interpretar la investigación es que los experimentos se hicieron en ratones. El trabajo aporta una explicación fisiológica que respalda seguir investigando el orden de los nutrientes, pero no demuestra que reproducir este protocolo con aceite de oliva tenga el mismo efecto en seres humanos ni permite convertirlo en una recomendación para personas con diabetes.

Los estudios realizados anteriormente en humanos sí ofrecen indicios de que el aceite de oliva virgen extra puede influir en la respuesta glucémica posprandial en determinadas circunstancias, pero son investigaciones diferentes y no prueban este protocolo concreto.

La importancia del hallazgo está, por tanto, menos en convertir el aceite de oliva en un nuevo “truco” contra los picos de azúcar que en demostrar hasta qué punto el momento y el orden en que los nutrientes llegan al intestino pueden modificar la respuesta metabólica del organismo. “Nuestros hallazgos sugieren que el orden en que los nutrientes llegan al intestino puede activar una respuesta coordinada de hormonas y nervios que modifica la rapidez con la que el estómago suministra glucosa al intestino”, concluyen los investigadores. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto este mecanismo observado en animales puede trasladarse a las personas y convertirse, algún día, en una estrategia dietética útil.

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