Publicado: septiembre 24, 2026, 2:56 pm
Desde hace medio siglo llevamos tirando en soledad los madridistas de una densa cruz de madera de guayacán tan hueca por dentro como las declaraciones que se atribuyen erróneamente a José Plaza sobre que con él como jefe arbitral nunca volvería a ganar la Liga el Barça. Falsa la segunda cruz, la de don José, a quien también se vinculó falazmente con el Real Madrid y que siempre me atendió al teléfono con exquisita educación y fina ironía («¿Contra quién peleo hoy?»), y más falsa aún la primera, que se montó a la velocidad del rayo, como si fuera uno de esos muebles de la serie Billy de Ikea, un domingo del mes de noviembre de 1979 en el campo del Molinón de Gijón, ni las virutas recogieron del suelo los montadores de la prisa que llevaban. La cruz del «¡Así, así, así gana el Madrid!» , que derivaría en eslogan generacional para papagayos, se resume del siguiente modo: patada voladora de Ferrero, estrella local, sobre San José, casi tan violenta como las del Cuti y Kang-in (Bruce) Lee sobre Bellingham y Valverde respectivamente, y tarjeta roja directa para el argentino, castigado con dos partidazos. A mi amigo Isi le pilló el toro bocinero un 25 de noviembre a las 8 y regresó a los terrenos de juego 14 meses después. ¿Diagnóstico?: osteocondritis. Enzo, por cierto, nunca le llamó para pedirle perdón por clavarle de medio a medio el pitón. El otro día oí a Valdanágoras (copyright Federico Jiménez Losantos) decir que Mourinho tenía que escoger entre hablar de los árbitros o solucionar los males de su equipo y, no sé por qué, o acaso sí lo sepa, de repente me vino a la memoria ese cántico tan falso y tan injusto que los madridistas llevamos arrostrando con bendita paciencia desde que estrenaron en la tele la serie ‘Dallas’. Recordé aquello por todas las barrabasadas que en España le hacen al mejor club deportivo de la historia y porque ahora, cuando sabemos que el Barça pagó a Negreira, nos piden que lo ventilemos como si nada yendo a una sesión de hipnosis con Tony Kamo.
