Publicado: septiembre 23, 2026, 9:24 pm
He estado prácticamente todo el verano, desde mediados de junio hasta hoy, con un móvil plegable en el bolsillo como smartphone de cabecera. Empecé con los razr de Motorola, seguí con la familia Galaxy Z de Samsung y he terminado retomando el OPPO Find N6, un flagship que salió en marzo al mercado y que, en esta época en la que la categoría de los teléfonos fold está en los planes de la mayoría de los fabricantes y en boca de todos impulsada por el iPhone Duo, merece una revisión.
No porque sea nuevo. Tampoco porque de repente se haya convertido en otro teléfono distinto al que conocimos hace unos meses. Sino porque fue uno de los primeros en demostrar que uno de los grandes problemas históricos de los móviles plegables podía empezar a dejar de serlo.
Adiós a las arrugas
No estoy hablando de una crema antiaging milagrosa, ni siquiera de un sistema de planchado de ropa supersónico, algo que podría tener más cabida en una sección de tecnología. Estoy hablando de esa ‘arruga’ que acompaña a todos los smartphones plegables y que hace que –a los que tenemos ciertos TOC– nos vibre un poco el ojo al abrir el dispositivo.
De momento, ningún fabricante ha hecho la magia suficiente para que este pliegue desaparezca por completo. Ni siquiera Apple y su iPhone Duo parecen cumplir con esa expectativa que todos los ‘applelovers’ habían creado y defendido. Pero OPPO y su Zero-Feel Crease se acercan bastante.
En un plegable tipo libro la pantalla siempre se dobla por el mismo punto y eso suele dejar una especie de surco vertical en el centro. Se aprecia especialmente cuando incide la luz y, en algunos modelos, también se nota claramente cuando pasamos el dedo. En el Find N6 sigue existiendo –conviene dejarlo claro porque el nombre elegido por OPPO puede llevar a pensar otra cosa–. No es invisible y, si la buscas o colocas el teléfono en determinado ángulo, aparece. Pero también es cierto que es una de las menos perceptibles que he visto.
OPPO ha trabajado en la estructura de la bisagra y en la forma en la que se curva la pantalla al cerrar el dispositivo para conseguir que ese pliegue sea menos profundo. Sobre el papel hay mucha ingeniería detrás, pero en el uso real lo importante es bastante más sencillo: durante la mayor parte del tiempo te olvidas de que la arruga está ahí. Y ese es precisamente el avance.
Después de varias semanas con este teléfono, la marca central continúa siendo muy discreta. No desaparece, pero deja de ser uno de esos elementos que estás viendo continuamente cada vez que abres la pantalla. En un mercado que lleva años intentando solucionar exactamente eso, me parece suficiente motivo para volver a hablar del Find N6 ahora que la categoría está en boga.
El formato sigue siendo la otra gran cuestión
Lo curioso es que, después de pasar tantos meses utilizando plegables, mi principal duda ya no está tanto en si la tecnología funciona como en qué formato tiene más sentido. Con el Find N6 me pasa algo que me ocurre con otros fold grandes: cerrado ya tengo entre las manos un móvil de un tamaño considerable. Y si la pantalla exterior me sirve para prácticamente todo, muchas veces no encuentro un motivo real para abrirlo.
Cada vez me gustan más los móviles compactos. El problema es que normalmente obligan a hacer concesiones, especialmente en batería y cámara, y en determinadas situaciones también se me quedan pequeños. Precisamente por eso un plegable podría ser la solución perfecta: pequeño cuando lo necesitas y grande cuando quieres más pantalla. Pero con los fold tradicionales no siempre ocurre así. Siguen siendo dispositivos grandes incluso cerrados y abrirlos y cerrarlos requiere un gesto extra que no siempre necesito hacer.
Con este OPPO me he encontrado muchas veces desplegándolo más para enseñar un documento, una fotografía o una web a otra persona que para mi propio uso. Sí que encuentro útil la pantalla grande cuando estoy de viaje, cuando quiero ver un vídeo con más comodidad o cuando necesito trabajar con correos, documentos o varias aplicaciones a la vez. Ahí el formato cobra mucho más sentido. Pero en mi día a día trabajo principalmente con un portátil y no tengo ese perfil de usuario que necesita convertir continuamente el móvil en una pequeña herramienta de productividad. Y eso condiciona mucho la experiencia.
OPPO sí ha pensado qué hacer con una pantalla tan grande
Que yo no necesite utilizar constantemente la pantalla interior no significa que OPPO no haya hecho los deberes. ColorOS está bien adaptado al formato plegable y permite aprovechar mejor el espacio cuando realmente queremos hacerlo. Podemos trabajar con varias aplicaciones a la vez, redimensionar ventanas, mover contenido entre ellas o alternar rápidamente entre distintas tareas. Son funciones que tienen sentido en una pantalla de este tamaño y que evitan la sensación de estar utilizando simplemente un Android ampliado.
Me gusta cómo funciona y creo que OPPO ha entendido bien que la pantalla interior necesita algo más que pulgadas. Es una cuestión de experiencia y también de costumbre, pero demuestra algo importante: a estas alturas ya no basta con fabricar una buena bisagra. El software se ha convertido también en una parte fundamental de la batalla.
Potencia, cámaras y batería: pocas concesiones
En rendimiento hay poco que reprocharle. El Find N6 utiliza hardware de gama alta y, en estas semanas de uso, no he tenido problemas de fluidez ni siquiera cuando he aprovechado la pantalla interior para trabajar con varias aplicaciones.
Donde también me ha convencido es en cámaras. Los plegables, y especialmente los modelos tipo Flip, han obligado tradicionalmente a aceptar alguna concesión en fotografía. Son dispositivos muy cómodos y compactos, pero normalmente no ofrecen las mejores cámaras de sus respectivas familias. En el Find N6 esa diferencia es bastante menor. Las fotos me han gustado, especialmente las de la cámara principal y el teleobjetivo. No llega al nivel de los mejores móviles fotográficos en todas las situaciones, especialmente cuando cae la luz, pero tampoco tengo la sensación de estar sacrificando demasiado por el simple hecho de que el teléfono se pliegue.
Algo parecido ocurre con la batería. En mi día a día ha respondido bien y también lo ha hecho durante los viajes que he realizado con él. Es cierto que no soy una usuaria intensiva de la pantalla desplegada, precisamente por todo lo explicado anteriormente, pero incluso cuando he intentado utilizarla más para trabajar, ver contenido o aprovechar la multitarea, la autonomía no se ha convertido en un problema.
Un plegable que merece volver a la conversación
El Find N6 salió hace meses, pero paradójicamente ahora resulta más interesante que entonces. La categoría de los plegables vuelve a estar especialmente activa y los fabricantes están acelerando sus propuestas en un momento en el que Apple ha decidido entrar por fin en este mercado. Samsung, Motorola, Honor, HUAWEI y el resto continúan afinando sus propuestas.
Y después de todo un verano saltando de un plegable a otro tengo bastante claro que el debate ya no está en si estos móviles pueden funcionar. Pueden. El Find N6 es un buen ejemplo: tiene potencia, buenas cámaras, buena batería, un software preparado para aprovechar la pantalla grande y, sobre todo, consiguió que esa dichosa arruga que lleva acompañando a los plegables desde que aparecieron empiece por fin a dejar de ser protagonista.
La siguiente cuestión será decidir qué formato termina imponiéndose. Después de probar durante meses modelos tipo flip, fold tradicionales y propuestas más anchas, yo tengo cada vez más claro que el futuro puede estar precisamente en encontrar un punto intermedio: suficientemente compacto cuando está cerrado y realmente útil cuando se abre. Pero esa es ya la siguiente batalla.
