Publicado: septiembre 23, 2026, 4:00 am
El problema del que más se habla en España de manera recurrente es del de la vivienda. Más allá de cuestiones pasajeras como pueden puede ser la crisis migratoria de Ceuta, las inundaciones o los incendios de hace unos meses, el asunto que siempre subyace es el mismo. Por un lado, la imparable subida de los precios de los inmuebles. Y por otro, la falta de suelo para construir que aumente la oferta y así poder equilibrar la demanda, regularizando el primero de los problemas. Un círculo vicioso que se retroalimenta y que afecta de manera más directa a los jóvenes que son quienes tienen mayor necesidad de acceder a nuevas viviendas y, al mismo tiempo, menos recursos para ello. Para algunos expertos como Javier Linares, una de las causas que ha llevado a que se permita esta situación en España es por cómo están formados los grupos poblaciones, ya que aquellos que suelen tener más peso en la toma de decisiones del país son quienes menos problemas tienen. «Si tú piensas cómo están distribuidos los grupos poblaciones en España, los mayores de 40 y 50 años tienen todos un 85% o 90% de su casa en propiedad», aseguraba este asesor financiero durante su paso por ‘La fórmula del éxito’, el podcast de Uri Sabat. Una afirmación que ha sido muy cuestionada, ya que muchas personas han reaccionado asegurando que afirmar que la mayoría de personas de esta franja de edad tienen su vivienda en propiedad o casi en propiedad es no conocer ni cómo está el mercado ni cómo está la vida en general. No obstante, basándose en su teoría, Linares asegura que si todos ellos ya tienen su casa pagada o casi pagada, que el precio de la vivienda suba no les afecta demasiado. Por lo tanto, no será para ellos una demanda principal. «Para este grupo poblacional, no es un problema la subida del precio de la vivienda, sino que es un beneficio». El asesor financiero realiza esta afirmación desde dos prismas. El primero, suponiendo que en caso de venta de sus propiedades, les interesa que se pague cuanto más mejor. Y el segundo, que al haber precios más altos y al tener ellos más poder adquisitivo que los jóvenes, eliminan competencia. Esta disputa social tendría también su reflejo, por ejemplo, a la hora de organizar la gestión del país en base a un resultado electoral. «Si tú como gobernante tienes que salir reelegido en cuatro años y dices mira, voy a construir a mansalva para que el precio de la vivienda caiga un 30%, no te van a volver a elegir porque el grupo poblacional de entre 18 y 45 años no es el que decide las elecciones». A este grupo se le atribuye una mayor dispersión y una menor implicación con este tipo de actos. Porque, ¿quiénes son los que decantan la balanza según el análisis de Javier Linares? «Son los mayores de 45 y 50 años, que tienen una, dos o tres casas en propiedad y se están beneficiando de este sistema». Nuevamente, esta afirmación también ha generado una gran controversia ya que hay quienes piensan que es mucha menos gente de esta franja de edad la que posee varias propiedades de las que Linares da a entender. Además, incluso en el caso de que así sea, muchas de estas personas tienen hijos o gente cercana que son jóvenes y que buscan vivienda, por lo que no les interesa que los precios sigan subiendo sin control. Para concluir, el experto explica que en base a este razonamiento, el joven tiene que entender que no debe esperar mucho de una sociedad que no le ayuda en el presente y que le obliga a cargar con una misión futura que, hoy por hoy, no puede defender. «Entonces, el joven tiene que entender que no le van a ayudar. No le van a ayudar porque el sistema no está diseñado para que ayuden porque el joven tiene un trabajo precario, muy malo. Hoy en día, el jubilado medio tiene una pensión superior al sueldo medio de un joven que entra a trabajar, lo cual es un problema». «Es un drama porque además la pensión de ese jubilado se la tiene que pagar la nueva persona que entra a trabajar. Entonces el joven está comiéndose el impacto de la subida brutal del precio de la vivienda y el impacto brutal de la subida de impuestos respecto a los que se pagaban hace 20 años para sostener las pensiones».
