Publicado: junio 25, 2026, 1:18 pm
La sostenibilidad del sistema público de pensiones es objeto desde hace décadas de un acalorado y, también a menudo, agrio debate académico y político. La jubilación en masa de la generación del baby boom -la más numerosa de la pirámide de población- empieza a ser una realidad y someterá al sistema a una presión sin precedentes. Con este telón de fondo, una parte importante de la ciudadanía empieza a dudar de que el sistema podrá aguantar la tensión.
Según una encuesta publicada este jueves por Funcas -el centro de estudios de las antiguas cajas de ahorro- el 79% de los trabajadores cree que las reformas que se han acometido en los últimos años no serán suficientes para asegurar el pago de su pensión cuando les llegue el momento de jubilarse.
La proporción de empleados que considera insuficientes las reformas se reduce a medida que aumenta la edad, pero supera en todos los casos a los trabajadores que creen que bastarán. El porcentaje más bajo se da entre los mayores de 61 años, donde, aún así, el 53% cree que no serán suficientes las reformas aprobadas. En consecuencia, el 93% de los encuestados da por hecho que habrá nuevas modificaciones en el sistema antes de que les toque jubilarse. Incluso entre los que están ya próximos a la jubilación, el porcentaje de los que creen que habrá más reformas antes de que les llegue el momento son el 66%.
El último gran cambio normativo fue acometido por el Gobierno en dos fases entre 2021 y 2023 e incluyó medidas para reforzar los ingresos como subidas en las cotizaciones o el destope de las bases máximas, al mismo tiempo que garantizaba que las pensiones suben al mismo ritmo que los precios del consumo.
Desde Funcas entienden que esa preocupación que refleja el sondeo está alineada con las advertencias «desde el ámbito técnico» que han hecho diferentes organismos sobre la sostenibilidad financiera del sistema. En cambio, señalan que desde el ámbito político, y en particular desde el ministerio de Seguridad Social, destacan que las perspectivas de gasto en pensiones «son asumibles y, en consecuencia, no justifican la inquietud, y menos aún, la alarma».
La inquietud por el futuro de las pensiones recorre todo el estudio. Algo más de dos tercios de los encuestados (el 68%) dice estar «muy» o «bastante» de acuerdo con que el pago de las pensiones «se convertirá pronto en un problema bastante importante para la economía». Una cuestión que preocupa particularmente a los menores de 45 años, donde tres de cada cuatro personas confiesa esa inquietud. Y que es considerablemente más reducida entre la población que está próxima a la jubilación (mayores de 61 años) donde la proporción se reduce al 53%. «Cabe, pues, afirmar que el grueso de la población es consciente de que la financiación de las pensiones es problemática», concluyen los investigadores de Funcas.
Entre quienes opinan que existe un problema de financiación de las pensiones, el 70% coincide en que este asunto afecta más a los jóvenes, mientras que un 17% piensa que los más afectados son los mayores y otro 12% que impacta a todos por igual. Una cuestión que está alineada con la percepción de que los jóvenes disfrutan de una posición económica peor que la de los pensionistas. Así lo cree el 56% de los encuestados, mientras que un 25% sostiene que son los jubilados quienes viven en peores condiciones.
Sin consenso sobre las medidas necesarias
Aunque las dudas sobre el futuro del sistema son generalizadas, no hay un consenso entre la población sobre cuál puede ser la solución adecuada. Las medidas de reforma por las que preguntan los economistas de Funcas no cuentan con el respaldo de una mayoría suficiente en ninguno de los casos. Así, el 87% de los encuestados rechaza elevar la edad de jubilación a los 70 años y, de hecho, el 70% considera que retirarse a los 67 años -la edad legal que estará vigente el año que viene- es esperar demasiado.
Los encuestados también rechazan otras posibilidades como aumentar los años de cotización necesarios para poder cobrar una pensión, opción que no gusta al 73% de los españoles. Además, dos tercios de la población rechaza crear un impuesto específico cuya recaudación se destine a pagar las pensiones y el 54% ve con malos ojos incrementar las cotizaciones para hacer frente al mayor gasto.
Para los analistas de Funcas, la encuesta «pone de manifiesto es la existencia de fuertes inercias sociales al mantenimiento del statu quo y de disconformidad con medidas de reforma concretas que podrían relajar la presión financiera sobre el sistema, conteniendo el crecimiento de su gasto o acopiando más recursos para sostenerlo», concluye Funcas.
