Publicado: mayo 18, 2026, 12:24 am
El 1 de septiembre de 1859, el Sol lanzó hacia la Tierra una abrasadora nube de plasma cargada de gas y partículas, con una energía equivalente a la de 10.000 millones de bombas atómicas. Su impacto provocó incendios espontáneos, chispas y caídas en numerosas estaciones de la red telegráfica. Las auroras boreales llegaron a ser vistas en latitudes tan al sur como Cuba y Hawái, y fueron tan brillantes que hasta se podía leer el periódico durante la noche. Esta tormenta solar, la mayor registrada en la historia, se conoce como ‘evento Carrington’. En esa época, el telégrafo era la única instalación eléctrica de comunicaciones, pero si ocurriera en nuestros días supondría el caos: los daños en las redes eléctricas… Ver Más
