Publicado: mayo 8, 2026, 9:05 pm
El Gobierno de Keir Starmer y el Partido Laborista que lidera han entrado en una situación de crisis existencial después de los desastrosos resultados obtenidos en las elecciones municipales de Inglaterra y en las autonómicas de Escocia y Gales, celebradas todas ellas el pasado jueves. De los 5.000 concejales que estaban en juego, más de la mitad estaban en manos del laborismo. Con el 90% del escrutinio, el partido había perdido más de 1.300, un hundimiento de dimensiones históricas. En Escocia, la victoria del Partido Nacional Escocés (SNP, en sus siglas en inglés) permitirá a esta formación independentista seguir al frente del Gobierno autónomo. En Gales, tierra de mineros y feudo histórico de la izquierda tradicional y obrera, los nacionalistas de Plaid Cymru (Partido de Gales) han obtenido la primera posición y estarán en disposición de gobernar. La ultraderecha de Reform UK, el partido de Nigel Farage, ha logrado entrar con fuerza en el Parlamento autónomo y relegar a una humillante tercera posición al partido de Starmer.
