Publicado: mayo 6, 2026, 4:23 pm
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Para los millennials, tener como niñera a la televisión fue una situación muy normal, pero muchas veces querer ver algo en tv cuando los otros miembros de la familia querían ver las noticias o una película, obligaban que alguno de los habitantes de estos hogares se fuera a la televisión de la cocina o una portátil. Cuando empecé a probar la Philips TV portátil de 24 pulgadas, sentí que estaba ante la evolución de esta práctica. La idea de una pantalla secundaria, flexible y fácil de mover, pero adaptada a una época dominada por el streaming, Google TV y la necesidad de consumir contenido en distintos espacios es una de las necesidades que cumple este equipo.
Durante la prueba, la usé en varios escenarios. La moví entre el estudio y la cocina, la llevé a una terraza e incluso la saqué a un parque. En todos esos casos, su mayor atractivo fue ser una pantalla pensada para acompañar momentos específicos, no para ocupar el lugar central de la sala. Sirve para ver videos de YouTube mientras se cocina, reproducir una serie en Netflix fuera de la habitación principal o improvisar una pantalla en un espacio de trabajo. El diseño ayuda mucho a esa idea, ya que cuenta con una agarradera de piel que no se siente como un simple adorno, sino como un elemento funcional que facilita transportarla. También contribuye a una estética curiosa y práctica, con cierto aire retro. De hecho, una de las sensaciones más claras al usarla fue recordar aquellas televisiones pequeñas de los noventa, las que se llevaban a otra habitación para ver un partido o algún programa sin depender de la pantalla principal. La diferencia es que esta versión está modernizada, ya que tiene Google TV, conexión WiFi/LAN, entrada HDMI y una batería integrada. La batería, en mi experiencia, duró alrededor de dos horas y media, no llegó exactamente a las tres horas prometidas por la marca, pero fue suficiente para una película, varios videos o una sesión casual de streaming. Esa autonomía cambia la experiencia porque permite moverla sin pensar todo el tiempo en el enchufe más cercano. No obstante, su mejor uso fue en interiores o espacios semiabiertos, como una terraza, más que en exteriores con mucha luz.
La pantalla Full HD LED de 24 pulgadas cumple bien para su propósito. En casa u oficina ofrece una experiencia correcta para ver servicios de streaming o conectar una computadora por HDMI. El panel antirreflejante ayuda, pero tiene límites claros, pues bajo exceso de luz natural, como en un parque o un espacio muy soleado, la calidad de imagen se ve mermada. No es una pantalla pensada para competir con televisores más grandes o brillantes, sino para resolver una necesidad de movilidad. El audio sigue una lógica similar, pues en interiores funciona bien para una habitación, una cocina o un estudio, pero en exteriores puede quedarse corto. En esos casos, conviene complementarla con una bocina. Esto no necesariamente juega en su contra, porque su propuesta no es la de una experiencia cinematográfica, sino la de una pantalla auxiliar que se adapta a distintos contextos. Google TV se comportó de forma fluida, la configuración fue sencilla y el sistema ofrece una experiencia familiar para quien ya ha usado televisores inteligentes con plataformas de streaming. También funcionó bien al conectarla por HDMI a una computadora, lo que abre la puerta a otro uso interesante: oficinas, juntas o espacios de trabajo que necesitan modificar temporalmente una sala para una presentación. Además de familias que buscan una segunda televisión para la cocina, una recámara o una terraza, esta Philips portátil puede ser útil para emprendedores, pequeños negocios u oficinas donde no siempre hay una pantalla fija disponible. Por menos de 4,000 pesos, su precio la vuelve atractiva frente a la compra de una smart TV secundaria tradicional, especialmente porque suma batería y portabilidad. Su mayor virtud no está en la calidad cinematográfica, sino en la libertad de moverla. Este equipo funciona mejor como pantalla auxiliar que como centro de entretenimiento principal. Es curiosa, práctica y con un componente nostálgico bien logrado, pues es una televisión pequeña como las de antes, pero con las herramientas que exige el consumo actual de contenidos.
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