Publicado: junio 27, 2026, 8:13 am
Semanas después de lanzar al mercado una “rodillera para dedos” desarrollada con impresión 3D, Francisco Francesch y Leandro Ramírez recibieron un llamado que cambió por completo sus planes. El cuerpo médico de la Selección argentina necesitaba el producto antes del viaje al Mundial y los dos amigos marplatenses decidieron llevarlo en micro personalmente hasta el predio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), para que termine en manos de Emiliano “Dibu” Martínez.
La historia empezó mucho más cerca de una cancha que de un seleccionado nacional. Los dos amigos se conocen desde hace diez años, entrenan juntos y acumulan una colección de lesiones en los dedos producto del básquet y las artes marciales. Entre vendas, cintas y articulaciones lastimadas apareció una pregunta sencilla. ¿Existía una forma más práctica de proteger esas zonas sin perder movilidad?
La respuesta fue un proceso de prueba y error que comenzó a principios de este año y que los tuvo como únicos testers. Durante meses diseñaron prototipos, los modificaron una y otra vez y los probaron sobre sus propias manos. “Empezamos a hacer prototipos usándonos a nosotros mismos como ratas de laboratorio hasta que llegamos a lo que inventamos”, contó Francesch a TN.
Una idea nacida de una necesidad
Lo que desarrollaron fue una pieza flexible impresa en 3D que funciona como una férula móvil. Sus creadores suelen definirla de una forma mucho más simple. “Nosotros hacemos algo que llamamos grips. Son como si fueran rodilleras para los dedos”, explicó Francesch. El objetivo es evitar que las articulaciones se doblen hacia atrás o hacia los costados durante la práctica deportiva sin impedir el movimiento normal de la mano.

La búsqueda surgió de una experiencia compartida. “Nos hemos lesionado mucho los dedos por pelotazos o por el contacto en las artes marciales. En cierto momento, cansados de gastar en cinta, que es lo que se suele usar, dijimos: ‘Hagamos algún reemplazo, intentemos hacer algo a ver si lo podemos solucionar’”.
Ramírez estudia Arquitectura y Francesch dejó su trabajo en ventas inmobiliarias para dedicarse por completo al proyecto que empezó a ocupar cada vez más espacio en sus vidas.
Destino Ezeiza
Cuando parecía que comenzarían el recorrido habitual de cualquier emprendimiento joven, una llamada lo cambió todo. La semana previa a la partida de la Selección hacia el Mundial, el cuerpo médico estaba terminando de reunir los insumos para la delegación argentina y descubrieron los innovadores protectores.

En lugar de enviarlos, Ramírez y Francesch decidieron entregarlos personalmente. Subieron a un micro rumbo a Buenos Aires y se prepararon para una jornada que todavía recuerdan con asombro. Antes de ingresar, hicieron una parada poco convencional: “Nos cambiamos en el baño de un Mostaza y nos tomamos un Uber para el predio”, recordó Francesch.
Aunque no hubo foto con Lionel Messi ni con Dibu Martínez, porque viajaron directamente a Estados Unidos, la visita al predio de la AFA les permitió conocer las instalaciones, recorrer el lugar y entregar los protectores al equipo médico.

“Nos recibió Marcelo -integrante del área de compras de la AFA- nos presentó a todo el cuerpo médico y nos hicieron un tour. Fue el día más importante de nuestra vida”, recordó Francesch.
El efecto Mundial
Todavía no saben si Martínez llegó a utilizar los protectores. Hace pocos días consultaron y la respuesta fue que el arquero continua en una etapa de inmovilización, por lo que el momento de incorporarlos podría llegar más adelante.

La repercusión de la historia, en cambio, fue inmediata. Los pedidos crecieron, sumaron seguidores en sus redes sociales y tuvieron que postergar otros desarrollos para concentrarse en la demanda actual. Entre los planes que quedaron en pausa aparecen nuevas versiones para el pulgar y otras articulaciones de la mano.
Hace apenas unos meses trabajaban sobre una impresora 3D para resolver un problema propio. Hoy, dedican todo su tiempo a un emprendimiento que llegó hasta la Selección argentina cuando recién dan sus primeros pasos. “Nos encanta Artrogrip porque, más allá de la empresa, nos da la oportunidad de ayudar a mucha gente con sus lesiones”.
