Samuel Jackson, el Mundial, el racismo y una derrota que se cura en una biblioteca - Argentina
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Samuel Jackson, el Mundial, el racismo y una derrota que se cura en una biblioteca

Publicado: julio 21, 2026, 12:13 pm

Estimado señor Jackson:

Le escribo desde Buenos Aires, ciudad que usted parece conocer a través de un guion de Quentin Tarantino, lo cual es un poco como conocer Chattanooga a través de un tango. Permítame comenzar por lo que le debo: respeto. Usted creció bajo la segregación real, la de las leyes de Jim Crow, la de las fuentes de agua separadas y las escuelas separadas, y fue acomodador en el funeral de Martin Luther King. Ninguna ironía mía va dirigida a esa biografía, que es seria y admirable. Va dirigida, en cambio, a la captura de pantalla de Facebook que usted eligió como fuente historiográfica para condenar a cuarenta y siete millones de personas.

Porque eso fue lo que compartió: un montaje de Stephen, el personaje que usted interpretó en Django sin cadenas, con la camiseta argentina, acompañado de la afirmación de que la Argentina ha sido “históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”. Es una tesis audaz. Tan audaz que conviene contrastarla con eso que en su país llaman the receipts.

Un poco de historia

La Asamblea del Año XIII declaró la libertad de vientres en febrero de 1813, es decir, cincuenta y dos años antes de que la Decimotercera Enmienda hiciera lo propio en los Estados Unidos. Nuestra Constitución de 1853 abolió la esclavitud de manera definitiva en su artículo 15 y en su Preámbulo invita a habitar el suelo argentino a todos los hombres del mundo, sin cláusula de color. La Argentina jamás tuvo leyes de segregación racial, jamás prohibió los matrimonios interraciales —su país los prohibió en varios estados hasta el fallo Loving v. Virginia, en 1967, cuando usted ya tenía dieciocho años— y jamás necesitó una orden ejecutiva para integrar racialmente su ejército, porque ese ejército nació integrado: los batallones de libertos cruzaron los Andes con San Martín, el cabo Falucho murió al pie de una bandera, y María Remedios del Valle, mujer negra, capitana del Ejército del Norte, es hoy por ley nacional la Madre de la Patria, honrada cada 8 de noviembre en el Día Nacional de los Afroargentinos.

La foto que compartió Samuel L. Jackson con un polémico mensaje contra la Argentina. (Foto: Instagram/samuelljackson)
La foto que compartió Samuel L. Jackson con un polémico mensaje contra la Argentina. (Foto: Instagram/samuelljackson)

Su ejército, en cambio, se integró recién en 1948, el año en que usted nació. Los datos, señor Jackson, son testarudos: cuando la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey Association) midió la tolerancia racial preguntando a los habitantes de decenas de países si les molestaría tener vecinos de otra raza, la Argentina apareció sistemáticamente entre las naciones más tolerantes del planeta, por encima de Estados Unidos. No entre las más racistas. Entre las más tolerantes.

¿Significa esto que la Argentina es un paraíso libre de prejuicios?

No. Acá hay racismo, como en todas partes: hubo cantos de tribuna vergonzosos, hubo sanciones de la FIFA, y hubo durante más de un siglo una historiografía que borró a los afroargentinos del relato nacional, un pecado de invisibilización que todavía estamos reparando. Pero entre reconocer que un país tiene racistas —todos los tienen, incluido el suyo, que no necesita presentación en la materia— y proclamarlo “el más racista del mundo” media la misma distancia que entre un archivo histórico y un meme. Usted eligió el meme.

Y hay algo más, si me permite la observación de colega a colega, porque yo también trabajo con relatos: Stephen no existe. Lo escribió un director blanco de Knoxville, lo filmó una productora de Hollywood y usted le prestó su talento. Usar a un personaje de ficción esclavista como prueba de cargo contra un país real es un procedimiento curioso viniendo de alguien que ha pasado la vida explicando que los actores no son sus personajes. Si valiera esa lógica, deberíamos concluir cosas muy inquietantes sobre usted a partir de Pulp Fiction, y preferimos no hacerlo, porque somos gente educada.

Leé también: El asesino de la baraja: seis crímenes, una carta española convertida en firma y 142 años de cárcel

Le cuento el final de la historia, ya que el posteo pedía a la comunidad negra no alentar a la Argentina para que ganara la Copa: España ganó uno a cero, con un gol en el minuto 105. Misión cumplida, entonces, aunque sospecho que Lamine Yamal y Ferran Torres tuvieron bastante más que ver que la campaña de Facebook. Nosotros perdimos una final. Usted, en cambio, perdió una oportunidad excelente de googlear antes de postear. De las dos derrotas, créame, la nuestra se cura antes, con tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas circunstancias. La suya se cura con una biblioteca, y la puerta de la nuestra —como el Preámbulo— está abierta para todos los hombres del mundo. Incluso para usted.

Con la cordialidad de siempre, desde el país que declaró Madre de la Patria a una mujer negra,

Un argentino que no percibe dinero por representar racistas.

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