Publicado: octubre 19, 2026, 5:46 pm
La desconfianza, ahí está el epicentro de este terremoto. Todos sospechan que siempre hay algo más, que no se trata de un simple error, de una fuga del sistema, o de un desajuste lógico cuando el ser humano participa en las decisiones más relevantes. Ya puede ser una patada en la tibia, un tirón de pelo, una pancarta, un codazo, una imagen polémica huérfana de repeticiones… Todo está bajo la duda y la acusación. Peor: todo forma parte de una campaña orquestada donde los objetivos van variando. Todo está sucio. Todo el mundo sabe lo que va a pasar y por qué. Todo el mundo se siente estafado y robado, víctima, pisoteado. Y, a veces, las campañas no son más que una concatenación de despropósitos que, sumados, parecen alineados de manera intencionada y perfectamente dirigida. Por ejemplo: que, en un mismo partido, de los considerados prémium, haya dos acciones polémicas, las dos contra el mismo equipo, con influencia en el marcador y que ninguna de ellas se vea con claridad en la retransmisión televisiva. El resultado es que el Sevilla acusa de que las imágenes no se mostraron por algo y que al Madrid se le cae un poco el argumento de que el universo está contra él. El Sevilla, que ha rajado de RMTV, acude a los mismos lugares y casi con las mismas formas a través de sus redes sociales. Y se equivoca. Movistar no realiza los partidos de LaLiga. Pone comentaristas y reporteros, pero no selecciona las tomas que se ven en directo ni el número de repeticiones. Sucede lo mismo con las motos, el tenis, la Fórmula 1 y todos los deportes que emite en su plataforma. El producto viene hecho, excepto en la Champions. El Sevilla lo sabe y quizá debió dirigir su letanía de quejas hacia Tebas, que es el responsable último de lo que se ve en las teles del mundo entero porque ha sido él el que ha aprobado este estilo de retransmisiones. Pero da igual. Todos actúan para su público: RMTV, Mourinho, Laporta, el Sevilla, el Atlético de Madrid y ya hasta Luis García Plaza . La verdad es lo de menos. Importa sembrar la desconfianza. Yo hice el programa postpartido en Movistar y fui crítico con la ausencia de imágenes concluyentes. Buscamos mejores tomas, no había, y pusimos una lupa. Ojalá hubiéramos tenido «la imagen» que fuera noticia en el mundo entero, pero no hubo suerte. Somos culpables de no sacar de dudas al espectador, pero no de formar parte de una campaña que no existe. Y yo también desconfío de que decir todo esto sirva para algo. La desconfianza.
