Publicado: septiembre 14, 2026, 6:11 pm
TAIZ, Yemen.– Los rebeldes hutíes de Yemen respaldados por Irán capturaron más islas estratégicas en el sur del mar Rojo, informaron el lunes funcionarios del gobierno yemení y de los rebeldes, al tiempo que Teherán pospuso una reunión para informar a países vecinos sobre su controvertido plan para gestionar el tráfico del estrecho de Ormuz tras reportar un nuevo ataque en la vía marítima.
La captura de las islas Gran Hanish y Hanish Menor es el episodio más reciente en el rápido avance de los hutíes en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso clave para los envíos de crudo de Arabia Saudita que se ha vuelto aún más crucial a partir la guerra de Irán, ya que sirve como alternativa al estrecho de Ormuz.

Los hutíes dijeron además haber lanzado decenas de misiles y drones contra una base aérea militar saudita en Khamis Mushait, cerca de la frontera, alcanzando hangares de aviones, sistemas de radar, pistas de aterrizaje y depósitos de municiones.
Los rebeldes describieron el ataque como una represalia por los cientos de ataques aéreos sauditas contra Yemen en los últimos días. Las autoridades sauditas anunciaron breves alertas de emergencia en la localidad y en otras tres ciudades del sur que ya habían sido objeto de ataques hutíes.

Un ataque de la semana pasada –que Riad atribuyó a combatientes respaldados por Irán en Irak– inutilizó el oleoducto este–oeste de Arabia Saudita, la principal ruta para el petróleo de Oriente Medio que evita el estrecho de Ormuz.
Los operadores dicen que el cierre del oleoducto saudita podría reducir hasta un 4% el suministro mundial de petróleo, a menos que se reabra en los próximos días. Las imágenes tomadas desde el espacio muestran tramos del oleoducto dañados por las llamas. Riad no ha dado una estimación concreta sobre cuánto tiempo permanecerá cerrado.
Los precios del crudo subían más de un 3% el lunes, mientras que el precio promedio al por menor del diésel en Estados Unidos –un tema políticamente delicado– alcanzó un nuevo máximo histórico sobre los 6,23 dólares el galón.
Los hutíes avanzan
Desde hace más de un mes, los hutíes han estado atacando la infraestructura petrolera saudí y el transporte marítimo en el mar Rojo. Las fuerzas del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudita han tratado de reagruparse y contraatacar, pero los hutíes parecen haber encontrado poca resistencia.
Los rebeldes desplegaron combatientes en las islas Gran Hanish y Hanish Menor, 160 kilómetros al norte del estrecho de Bab el-Mandeb, después de que cientos de fuerzas aliadas al gobierno se retiraran del archipiélago, según dos funcionarios del gobierno y un funcionario hutí. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con periodistas.
La captura de las islas se produjo después de que los rebeldes se apoderaran la semana pasada de la ciudad portuaria de Moca en el territorio continental cercano y de la isla de Mayun, ubicada dentro del estrecho de Bab el-Mandeb. Los avances de los hutíes también los dejaron a sólo 32 kilómetros de la base militar de Estados Unidos en Yibuti, al otro lado del estrecho de Bab el-Mandeb.

Los combates están empujando a Yemen de vuelta a una guerra civil, después de una tregua que en gran medida mantuvo la calma desde 2022. Incluso mientras avanzan a lo largo del mar Rojo, los hutíes han librado una ofensiva más hacia el interior, particularmente en la provincia de Taiz, en disputa desde hace mucho tiempo.
Unos 150 civiles han muerto en los combates desde el 3 de septiembre, incluida una mujer embarazada asesinada el sábado en una aldea de Taiz, dijo el Ministerio de Derechos Humanos del gobierno. Más de 200 civiles han resultado heridos, indicó.
Naciones Unidas han estimado que más de 80.000 personas han sido desplazadas en las últimas dos semanas, incluidas más de 2000 personas que huyeron en barco a Yibuti.
El conflicto hutí con Arabia Saudita
Durante años, Arabia Saudita libró una destructiva campaña aérea contra los hutíes, mientras respaldaba al gobierno y a las milicias aliadas. Pero ha parecido reacia a volver a involucrarse plenamente en la guerra, a pesar de los ataques hutíes contra la infraestructura petrolera y el transporte marítimo.
Las autoridades saudíes hicieron sonar sirenas el domingo por la tarde en la ciudad sureña de Abha y en la provincia de Khamis Mushait, advirtiendo a los residentes que se refugiaran ante un posible fuego entrante. Ambas zonas, cerca de la frontera con Yemen, fueron atacadas repetidamente por los hutíes en las últimas semanas.
Un vocero hutí dijo que dispararon decenas de misiles y drones contra la Base Aérea Rey Khalid en Khamis Mushait, apuntando a hangares, instalaciones de radar y depósitos de municiones. La declaración del lunes del general de brigada Yahya Saree no especificó cuándo tuvo lugar el ataque, pero los hutíes a menudo tardan horas o días en reivindicar la responsabilidad de los ataques.

No hubo comentarios inmediatos de Arabia Saudita sobre la afirmación hutí. La defensa civil saudí dijo durante la noche que un proyectil cayó en una zona diferente cerca de la frontera con Yemen a lo largo del mar Rojo, hiriendo a dos personas y dañando una mezquita y varios otros edificios. La declaración culpó a los hutíes. Riad no anunció nuevos ataques dirigidos contra los hutíes.
El domingo, el Ejército del gobierno yemení dijo que lanzó ataques aéreos contra posiciones hutíes en la ciudad portuaria de Moca, la localidad costera de Dhubab y en otros lugares de la provincia de Taiz. Los rebeldes informaron de ataques de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita en la provincia de Taiz y de bombardeos de artillería en la provincia de Saada, un bastión hutí en la frontera norte de Yemen con Arabia Saudí.
Nueva amenaza
Desde que los ataques con drones obligaron a Arabia Saudita a cerrar el viernes su enorme oleoducto Este-Oeste, Riad no ha dado detalles completos sobre la magnitud de los daños ni sobre cuánto tiempo permanecerá fuera de servicio.
Una nueva caída de los flujos de petróleo sauditas agravaría la escasez mundial de suministro, que ya llevó los precios de los combustibles a niveles récord, impulsó la inflación en todo el mundo y elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a su nivel más alto desde la crisis financiera de 2008.
Las fuentes consultadas por Reuters dieron estimaciones dispares. Una de ellas señaló que las reparaciones podrían demorar entre cinco y seis semanas, mientras que otra afirmó que el oleoducto podría ser reparado antes y que incluso podría reanudar parcialmente el bombeo mientras continúan los trabajos.

La oficina de medios del gobierno saudita y el Ministerio de Energía no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Durante los últimos seis meses, el oleoducto que atraviesa el desierto de la península arábiga había permitido a Arabia Saudita evitar el impacto más severo del cierre del estrecho de Ormuz por la guerra, que ha paralizado las exportaciones de sus países vecinos.
El mayor exportador mundial ha utilizado el oleoducto para desviar unos 4 millones de barriles diarios —alrededor del 4% de la oferta mundial— hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Pero con el oleoducto fuera de servicio, Yanbu dispone ahora de reservas suficientes para mantener las exportaciones durante apenas cinco a siete días, según tres fuentes de la industria familiarizadas con las exportaciones sauditas. Arabia Saudita también cuenta con reservas para abastecer a sus clientes durante varios días desde los puertos egipcios de Ain Sukhna, en el mar Rojo, y Sidi Kerir, en el Mediterráneo, señaló una cuarta fuente.
Reunión postergada en Omán
Un buque mercante iraní fue atacado la madrugada del domingo frente a la isla de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz, reportaron medios estatales iraníes, razón por la que Teherán dijo haber postergado su plan de informar a países vecinos sobre sus controvertidos esfuerzos para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho.
La agencia estatal de noticias IRNA citó al gobernador de Qeshm, quien culpó a un “enemigo terrorista” por el ataque que, según los reportes, dejó un muerto y cuatro heridos.
La isla de Qeshm, ubicada a unos 22 kilómetros de la ciudad portuaria de Bandar Abbas, es clave para que Irán afirme su control sobre el estrecho de Ormuz.
Horas antes del ataque, el gobierno de Irán se mantuvo desafiante. “No se puede intimidar a nuestro pueblo hasta someterlo. Irán no se rendirá”, dijo el presidente, Masoud Pezeshkian, en una publicación en redes sociales.

El presidente estadounidense, Donald Trump, discrepó, diciendo el domingo que Irán “quiere llegar a un acuerdo con tantas ganas” que “están llamando constantemente”.
Más tarde, cuando un periodista le preguntó si Estados Unidos atacó el mercante iraní la madrugada del domingo en el estrecho de Ormuz, Trump dijo: “No quiero decirlo”.
Irán había informado que ministros de Relaciones Exteriores de países de la región se reunirían el lunes en Omán para hablar sobre los esfuerzos de Irán y Omán, al otro lado del estrecho, para gestionar el transporte marítimo a través del mismo. Pero, a última hora del domingo, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, dijo en X que la reunión se había pospuesto “en interés del consenso”.

Irán y Omán acordaron posponer las conversaciones “a solicitud de algunos países de la región”, dijo Mohammad Ali Bak, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.
Arabia Saudita ha presentado enmiendas al acuerdo Irán-Omán, citando preocupaciones de que el pacto pueda tener implicaciones duraderas para el estrecho de Ormuz que afecten negativamente a otros países del Consejo de Cooperación del Golfo, según un funcionario al tanto del asunto que no estaba autorizado a comentar públicamente y habló bajo condición de anonimato.
Antes que se pospusiera la reunión en Omán, sólo Irak había confirmado públicamente planes para asistir. Bahréin ya había anunciado que no asistiría, citando la falta de relaciones diplomáticas con Teherán.
Agencias AP, AFP y Reuters
