Publicado: julio 12, 2026, 10:08 pm
Los referentes provinciales de La Libertad Avanza (LLA), muchos de ellos entusiasmados con que los buenos resultados de 2025 pudieran posicionarlos para competir por la gobernación en 2027, de momento están en pausa con sus aspiraciones. Esto, a la espera de los acuerdos que selle con gobernadores aliados la Casa Rosada, que en pos de lograr la reelección de Javier Milei se muestra más aperturista para establecer alianzas con otros partidos que en las elecciones legislativas pasadas.
Dirigentes libertarios que entraron en contacto con LA NACION tienen bien entendido el mensaje que baja de un partido verticalista, con Karina Milei como máxima líder operativa a nivel nacional: la prioridad es la continuidad de Milei en la Casa Rosada y todo el delineamiento electoral se supeditará a eso.
Al frente de cada territorio, y a lo largo de estos años, los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, principales socios de la secretaria general de la Presidencia, colocaron a dirigentes que tienen terminal política en sus oficinas.

“Estamos por un proyecto nacional, que es el del Presidente. El objetivo número uno es la reelección de Milei, sí o sí. El foco es uno y es ese; lo otro es accesorio”, resume una fuente libertaria al respecto de cómo se encuentra el armado federal del oficialismo y a la forma en que pueden impactar los acuerdos con gobernadores aliados en detrimento de las referencias libertarias provinciales.
“Nosotros no hablamos de acuerdos personales, sino de que LLA siempre va a ver con buenos ojos que espacios o dirigentes abracen las ideas de la libertad y apoyen la reelección del Presidente, que hoy es lo único que realmente importa para poder continuar transformando el país”, dice otra voz, desde otro punto de la Argentina.
Una tercera fuente abona esa misma postura. “La prioridad es la reelección del Presidente. Todas las circunstancias extra las evaluará la mesa política nacional y somos respetuosos de esas decisiones que se tomen. En las provincias trabajamos para crear las mejores condiciones en el territorio», dice este dirigente e insiste, cuando LA NACION pregunta por los deseos propios: “Nuestra prioridad es la reelección del Presidente”.
En estos tiempos, las pretensiones personales de las cabezas libertarias provinciales −algunas abiertamente enfrentadas con las gestiones locales de sus tierras− se ven diluidas a la espera de saber qué van a definir en Balcarce 50. A pesar de que varios de los referentes se envalentonaron con los triunfos de un año atrás y se proyectaron ocupando lugares importantes, a un año de la elección de 2027 la posición de tender puentes con gobernadores aliados los tiene en stand by. Hasta ahora, no se quejan.

En 2025, en LLA primó la postura de hacer prevalecer a los puros. Se impuso Karina Milei junto a los primos riojanos, aunque el estratega Santiago Caputo, enfrentado con a hermana presidencial, desde ese entonces ya recomendaba no quebrar con los aliados.
LA NACION contó que la tesitura en la Casa Rosada para 2027 es otra: sobresale la de tejer acuerdos provinciales con los gobernadores socios más fieles de estos años, que tienen un aceitado ida y vuelta con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, con quien negociaron fondos por apoyos legislativos cuando era ministro del Interior. Una terminal política del oficialismo, por ejemplo, consideró que sellar pactos con al menos 10 mandatarios provinciales sería un buen número de cara al próximo año.
En Balcarce 50 saben que en un posible balotaje todo se define por un voto y, debido a eso, entienden que el espíritu acuerdista debe primar si quieren que Milei esté al frente del Poder Ejecutivo otros cuatro años más. Manifiestan que tampoco sería auspicioso un segundo mandato con gobernadores en su mayoría peronistas que hayan llegado al poder solo porque se dividió el voto de derecha y centro-derecha.
En las provincias, los dirigentes libertarios repiten idéntica línea que en Nación. Fuentes provinciales señalan que la presentación de candidaturas competitivas a gobernador de LLA “se definirá llegado el momento” en que se cierren los pactos. “No hay prioridad en eso”, afirman y añaden, para repetir la tesitura de la administración central: “Todos los presidentes de los partidos en las provincias están de acuerdo. Todo está supeditado a la estrategia nacional por el proyecto de Milei. Los presidentes de LLA entienden que no va a servir ganar en las provincias si se pierde en la Nación, porque la Argentina vuelve para atrás”.
En el karinismo, no obstante, aclaran que los acuerdos no se harán a cualquier costo y que la hermana presidencial no va a “dejar tirada” a su gente, que la ayudó a construir la capilaridad del oficialismo. Este último punto es el que genera todavía alguna desconfianza puertas adentro de la Casa Rosada, en las filas que no responden a Karina Milei, sobre un posible viraje nuevamente de la cúpula partidaria a hacer primar las listas violetas. En las terminales de la secretaria general de la Presidencia insisten con que ella sabe que para que su hermano reelija tiene que firmar alianzas. Otras voces aseguran que el Presidente, aconsejado, también lo analiza de esa manera.

A esta hora, los distintos referentes libertarios cuentan que la conversación se da más que nada en el plano legislativo y todavía no tanto en el electoral. Hay un solo proyecto que combina ambas aristas: la reforma política.
Los dirigentes de LLA, tanto del Gobierno como partidarios, tienen una premisa a corto plazo bien clara: eliminar −o al menos suspender− las PASO para el año que viene. Reconocen que es la primera bandera en el camino a la reelección. Unificar en lista violeta, dejar que determinados mandatarios se aseguren la boleta provincial y colaboren en la nacional, tender colectoras: para conseguir respaldos de cara a ese tránsito en el Congreso está todo sobre la mesa.
