Franco Colapinto se encontró con tres hinchas que viajaron a Brasil y manejó la “Renoleta” ploteada en su honor - Argentina
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Franco Colapinto se encontró con tres hinchas que viajaron a Brasil y manejó la “Renoleta” ploteada en su honor

Publicado: noviembre 4, 2026, 9:09 pm

La idea era llegar a Brasil para alentar a Franco Colapinto en el Gran Premio de San Pablo de la Fórmula 1. Pero tres amigos santafesinos, que recorrieron más de 2000 kilómetros a bordo de una Renault 6 de 1977, terminaron con una experiencia inolvidable: se encontraron con el piloto argentino en San Pablo, le mostraron el vehículo que habían preparado en su honor y consiguieron que se sentara al volante para manejarlo. La particular escena quedó registrada en varios videos, entre ellos uno desde el interior del auto, con un divertido intercambio entre sus protagonistas.

Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino, oriundos de Esperanza, Santa Fe, habían partido rumbo a Interlagos con una misión especial. Para acompañar al argentino en una nueva fecha del campeonato mundial, restauraron un viejo Renault y lo pintaron con los tradicionales colores rosa y celeste de Alpine, la escudería para la que compite Colapinto. También le incorporaron el número 43, que identifica al piloto en la máxima categoría del automovilismo, y la bautizaron como el auto de Colapinto: Alpine A527.

El Renault 6 de 1977 con los colores de Alpine

El encuentro se produjo en una calle de San Pablo, en la previa de la actividad en el circuito brasileño. Allí, el joven de Pilar pudo conocer a los fanáticos y observar de cerca la particular creación. Sin embargo, la sorpresa no terminó con los saludos: Colapinto se subió al Renault 6 y lo condujo, ante la mirada de los santafesinos que habían atravesado buena parte del continente para acompañarlo.

Uno de los registros más llamativos fue filmado desde el interior del vehículo por los propios protagonistas. “Hacete una largada de las tuyas”, le propusieron los dueños de la “Renoleta” mientras el piloto aceleraba y provocaba la felicidad de los tres copilotos. En una parte donde debía girar, pero advertían un colectivo tapando el paso, pero el argentino dijo en broma: “Nos metemos con la Renoleta, olvidate”. El escenario estaba muy lejos de los sofisticados monoplazas que acostumbra a conducir en la F1. “¿Y la radio?”, preguntó. “La radio te la debo”, fue la respuesta de sus acompañantes, mientras reían.

Detrás de ese encuentro hubo una aventura que había comenzado varios meses antes, durante un asado entre amigos en Esperanza. Mientras miraban una carrera de Fórmula 1, surgió la posibilidad de viajar a Brasil en un vehículo antiguo. La propuesta, que en un principio parecía una broma, tomó forma hasta convertirse en un proyecto concreto. Primero debieron conseguir el auto y después restaurarlo para afrontar el extenso recorrido hasta San Pablo.

Los tres santafesinos emprendieron el viaje el domingo anterior al Gran Premio y completaron el trayecto en cuatro días. No estuvieron solos: Julio Amherdt, otro amigo, los acompañó en un Valiant de 1966 que funcionó como vehículo de apoyo. En el camino debieron resolver algunos inconvenientes mecánicos, entre ellos una falla en el alternador cuando pasaban por Concordia, Entre Ríos, y la rotura de un neumático ya en territorio brasileño.

El esfuerzo tuvo su recompensa incluso antes de que comenzara la actividad en Interlagos. Los fanáticos no solo consiguieron llegar a destino con un auto de casi 50 años, sino que también pudieron compartir unos minutos con el protagonista que había inspirado toda la travesía.

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