Publicado: junio 2, 2026, 12:13 am
“Algo huele a podrido en Dinamarca” es una frase de Shakespeare. La dice Marcelo, un soldado del castillo del rey Hamlet, justo después del asesinato del rey. Significa que hay algo profundamente corrupto, oscuro, podrido en el poder del reino.
En Argentina, algo huele a podrido con el sistema de justicia.
Esos cincuenta segundos del fiscal Raúl Garzón proponiéndole una medalla a los perros resumen el cinismo, la soberbia, la arrogancia, la altanería, la vanidad y el narcisismo que mostró su conferencia de prensa a horas de la aparición del cuerpo de la nena.
No habían pasado 24 horas del hallazgo del cuerpo desmembrado de Agostina Vega y el fiscal quería ponerles una medalla a los perros sin explicar por qué estaba libre el principal acusado del asesinato.
Cuando le preguntaron si tenía alguna autocrítica para hacer, respondió que no tenía ninguna.
Ojalá el problema en Argentina fuera solamente el fiscal del caso Agostina. El gran problema es que la Justicia está llena de estos personajes patéticos.
El fiscal nunca explicó qué hacía libre Claudio Barrelier, el sospechoso de asesinar a la nena. Mucho más teniendo en cuenta que tiene antecedentes por secuestro y privación ilegítima de la libertad, del año pasado.
Un comerciante contó que vio salir corriendo de la casa de Barrelier a una joven semidesnuda: “Tenía solamente una bombacha y unas cintas en las muñecas. Salió pidiendo ayuda”. ¿Qué hacía libre este hombre?

Siempre decimos que una sociedad se mide por cómo cuida a sus chicos. Y los chicos en Argentina no están bien cuidados hace muchos años.
La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema registró durante 2023 5391 niños y niñas afectados por violencia doméstica. Según UNICEF, 1 de cada 2 chicos en Argentina sufrió algún tipo de violencia dentro del hogar.
Se habla muy poco en Argentina de grooming: cuando un adulto contacta a un menor por redes sociales, videojuegos o WhatsApp con el objetivo de ganarse su confianza para después abusarlo sexualmente, extorsionarlo o conseguir imágenes íntimas.
Los datos de la Fundación Metropolitana son tremendos. 6 de cada 10 chicos en Argentina interactúan con desconocidos en internet. Los chicos pasan en promedio 6 horas diarias en plataformas digitales. Y 6 de cada 10 chicos en Argentina tienen su primer celular a los 9 años.
Por eso no se trata solamente de Agostina Vega. La sociedad argentina y los estados en Argentina no cuidan bien a sus chicos.
Y además hay particularidades del caso Agostina que no se entienden de ninguna manera.
Agostina llevaba 15 horas desaparecida. El ministro de Seguridad de Córdoba, en ese momento, estaba metido en la caravana de Belgrano para la final contra River. Le ganó el hincha de fútbol al funcionario.
Por eso digo que algo huele a podrido con la justicia y con el sistema político argentino. Alguien fijó muy mal las prioridades en este país. Pero ojo: no se trata solamente del caso Agostina.

La fiscal Viviana Fein hizo un desastre con la investigación del crimen de Nisman. El juez Julián Ercolini la procesó por “encubrimiento agravado”. Las irregularidades que señaló la Justicia sobre esa investigación son insólitas:
- Tardó una hora y media en llegar al domicilio.
- Hubo 60 personas en 84 metros cuadrados.
- No investigó el palier.
- No investigó los ascensores.
- No investigó el estacionamiento.
- Pisó una toalla con sangre en el baño.
- No resguardaron el celular de Nisman.
- Circuló por la casa sin protección.
- Se sentó en la cama de Nisman.
- Nunca explicó la presencia del ministro Berni.
- Pasaron el luminol 25 días después.
- Allanaron la casa de Lagomarsino 50 días después.
- Entraron al auto de Nisman 4 meses después.
- Se llevaron el router de Nisman 6 meses después.
¿Se dan cuenta de que algo huele a podrido en serio en Argentina?
Lo mismo ocurre con la AFA. Nunca se vio en la historia de las investigaciones judiciales tantas pruebas que demuestren que se robaron la plata del fútbol. Pero Claudio Tapia da entrevistas lo más tranquilo hablando de Barracas Central.
Aparecieron la mansión de Pilar que vale 20 millones de dólares, los vuelos en helicóptero, los vuelos en avión privado, los hoteles vacíos de Pablo Toviggino en Santiago del Estero y el cementerio casi sin muertos: 7 lápidas en 7 hectáreas. Pero todo fue, según ellos, una persecución contra el pobre de Tapia y su club.

Entonces, este fiscal impresentable del caso Agostina es una muestra más de la degradante situación de la justicia en Argentina. El caso Nisman, la AFA, el SIRA: solo algunos ejemplos de lentitud, desidia y protección política.
Los verdaderamente poderosos de Argentina siguen caminando tranquilos porque saben que el establishment judicial los cuida. Ojalá dejemos de normalizar vivir de esta manera.
Gandhi tenía una gran frase: “Lo más atroz de las cosas malas es el silencio de los hombres buenos.”
