Publicado: abril 16, 2026, 8:13 am
La remolacha es una de las verduras que no pueden faltar en una alimentación saludable. Es rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, pero lo que no todos saben es que la forma de cocinarla es clave para mantener todas sus propiedades.
Si bien lo más común es hervirla en agua, esta no siempre es la mejor opción, ya que gran parte de sus nutrientes se pierden en el líquido de cocción. Además, tampoco mantiene su sabor intenso y el color característico.
Cómo cocinar la remolacha para que conserve sus nutrientes
Para conservar todos sus beneficios, lo ideal es cocinar la remolacha al horno o al vapor.
- Al horno: Envuelta en papel aluminio o en una fuente tapada, la remolacha conserva sus jugos naturales, su sabor y sus nutrientes.
- Al vapor: Es otra excelente opción, porque evita el contacto directo con el agua y reduce la pérdida de vitaminas.

Ambos métodos ayudan a mantener mejor la textura, el color y las propiedades de este superalimento.
Cómo hacer remolacha al horno
- Lavá bien la remolacha sin pelarla.
- Envolvela en papel aluminio o ponela en una fuente apta para horno.
- Cocinala a temperatura media (180°C) durante 40 a 60 minutos, según el tamaño.
- Dejala enfriar, pelala y ya está lista para consumir.
Así de simple, y el resultado es una remolacha mucho más sabrosa y nutritiva.
Leé también: Cuál es la mejor forma de pelar la remolacha sin perder color ni propiedades
Cómo hacer remolacha al vapor
- Lavá bien la remolacha sin pelarla.
- Colocala en una vaporera o en un colador metálico sobre una olla con agua (sin que toque el agua).
- Cocinala con tapa a fuego medio durante 30 a 45 minutos, según el tamaño.
- Dejala enfriar, pelala y ya está lista para consumir.
Todos los beneficios de la remolacha
La remolacha aporta hierro, fibra y compuestos antioxidantes que ayudan a mejorar la circulación y la salud cardiovascular. Además, es muy valorada por su capacidad para aportar energía de forma natural.
¿Por qué no conviene pelar la remolacha antes de cocinarla?
Un detalle clave que muchas personas pasan por alto es que no conviene pelar la remolacha antes de cocinarla. Al hacerlo, se facilita la pérdida de nutrientes, color y sabor durante la cocción, especialmente si se utiliza agua.
La piel actúa como una barrera natural que protege sus jugos y compuestos beneficiosos, como los antioxidantes responsables de su color intenso. Por eso, lo ideal es cocinarla entera y pelarla recién después, una vez que esté fría.
