Publicado: mayo 28, 2026, 4:13 pm
A un año del hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima en una casa de Coghlan, la causa sumó en los últimos días un nuevo testimonio que podría ser determinante.
La fiscalía a cargo de Martín López Perrando investiga si el adolescente, que tenía 16 años cuando desapareció el 26 de julio de 1984, fue víctima de una emboscada y asesinado en la casa de la familia Graf.
El último testimonio fue registrado el 20 de mayo, la fuente, que permanece anónima, relacionó a la víctima con una conversación que escuchó en un asado en 2017.
Por los datos de la persona asesinada, el lugar y porque fue enterrado en un jardín cerca de un cantero, cree que podría tratarse de Diego Fernández Lima.
“Primero, por las puñaladas, por el árbol, el jardín, el tema del colegio, la fecha y porque la casa está en una avenida”, declaró el testigo cuando le preguntaron los motivos por los que creyó que la conversación hacía referencia a Lima.

A raíz de los nuevos testimonios incorporados al expediente y tras la detección de una anomalía en el terreno mediante un peritaje con georradar que se hizo semanas atrás, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°56 ordenó otra excavación en el jardín de la vivienda de la familia Graf.
El trabajo se realiza justamente en la medianera que divide la casa con el terreno de al lado.
El procedimiento es realizado por efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía de la Ciudad, con la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
“Lo que están buscando es material genético y biológico. Cuando pasaron los georadares salió una anomalía y eso es lo que estaban mirando ahora”, aseguró la abogada de Graf.
El testimonio previo al peritaje clave
Otro testigo declaró ante la Justicia que un amigo suyo escuchó, durante una cena realizada en 2011, una frase que los investigadores consideran inquietante: “Se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer”.
Según reconstruyó en su testimonio, uno de los presentes —un hombre de apellido alemán— habló con llamativa naturalidad sobre la posibilidad de ocultar un asesinato y hacer desaparecer un cuerpo.
El testimonio quedó incorporado al expediente reservado y abrió una nueva línea de investigación.
Horas más tarde, otro testigo confirmó la existencia de esa reunión y ubicó el encuentro en tiempo y lugar, aunque aclaró que no escuchó la conversación en primera persona.
