Publicado: julio 17, 2026, 3:00 am
El fabricante de aviones Boeing empieza a ver la luz al final del túnel a medida que avanza en las tareas de certificación de tres modelos de sus aeronaves comerciales (737 Max 7 y 10, variantes de la familia 737 Max), cuyo lanzamiento ha sufrido largos retrasos. La certificación del 737 Max 7, la variante más pequeña de su familia de aviones más vendida, se espera para este año. Según su Chris Payne, vicepresidente de Boeing y director general de los programas de desarrollo del 737 MAX, el fabricante estadounidense ha completado el 95% de todos los requisitos necesarios para la certificación.
Todos los vuelos de prueba requeridos ya se han completado y Boeing se encuentra en las etapas finales para obtener la certificación de una solución a los problemas relacionados con el sistema antihielo de los motores, explicó Payne durante una presentación en Seattle (Washington, EEUU). Las pruebas de vuelo del Max 10 -la variante más grande, con capacidad para transportar hasta 230 pasajeros y competidora del exitoso A321neo de Airbus SE- están completadas en un 98%, y solo necesitan dos vuelos de prueba.
Se da la circunstancia de que la certificación de los modelos Max 7 y Max 10 ha sufrido retrasos durante años, lo que ha permitido al fabricante europeo Airbus ampliar su ventaja en el mercado de aviones de pasillo único. Obtener la aprobación regulatoria de estos dos aviones, así como del 777X, el nuevo avión de fuselaje ancho de Boeing, es fundamental para que la empresa pueda generar flujo de caja y fortalecer su balance tras varios años de pérdidas. En el caso del 737 Max 7, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) señaló en mayo que preveía certificar este modelo, el más pequeño, este mismo verano. Southwest Airlines es el principal cliente de esta versión.
Dos accidentes fatales del 737 Max, ocurridos con pocos meses de diferencia en 2018 y 2019, llevaron a los reguladores a examinar con mayor detalle los sistemas de la aeronave y a mantenerla en tierra durante casi dos años. Como parte del proceso de retorno al servicio de los modelos Max 8 y Max 9, los reguladores europeos exigieron que Boeing mejorara la capacidad del avión para resistir cualquier fallo en los sensores de ángulo de ataque antes de autorizar la certificación de los Max 7 y Max 10. El nuevo sistema también deberá instalarse posteriormente en los aviones que ya están en operación.
Boeing ha desarrollado un sistema mejorado de ángulo de ataque que alertará a los pilotos sobre fallos en los sensores de la aeronave y sustituirá múltiples alarmas que podrían desorientarlos, explicó Bill Quashnock, subdirector de pilotos de pruebas del programa 737 de Boeing, durante la presentación. La compañía prevé completar la instalación de estas mejoras en la flota ya operativa en un plazo de dos años.
Los directivos también señalaron que la certificación del 777X, el avión bimotor que sucederá al legendario 747 Jumbo, continúa avanzando. Este modelo, equipado con innovadoras puntas de ala plegables para adaptarse a la infraestructura aeroportuaria existente, debía certificarse originalmente en 2020, pero el proceso se retrasó debido a la pandemia y a la crisis provocada por la inmovilización del 737 Max. Hasta el momento, se ha completado el 50% de las pruebas de vuelo requeridas para la certificación del 777X, y se espera que el avión entre en servicio en 2027.
