Publicado: septiembre 16, 2026, 6:05 pm
WASHINGTON.- En una decisión trascendental que determinó el primer aumento de tasas de interés desde julio de 2023, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, en la jerga financiera) anunció esta tarde una suba de un cuarto de punto porcentual, situándolas en un nuevo rango de entre el 3,75% y el 4%, para combatir la inflación, a pesar de las presiones del presidente Donald Trump para bajarlas cuando faltan solo 49 días para cruciales elecciones de mitad de mandato.
La decisión fue unánime, sin votos en contra. Se espera que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien asumió el cargo en mayo pasado tras ser designado por Trump, explique los alcances del anuncio en una conferencia de prensa las 14.30 (hora local, las 15.30 en la Argentina).

La medida tomada tras dos días de reunión, que era esperada por los mercados financieros, podría dejar expuesto a Warsh a una posible colisión con el mandatario norteamericano, quien desde hace tiempo le exige a la Fed una baja de las tasas de interés para estimular el crecimiento económico. Trump llevó a cabo una intensa campaña de presión contra el anterior presidente del banco central norteamericano, Jerome Powell.
El giro de la Fed hacia una suba de las tasas, desoyendo los pedidos de la Casa Blanca para que las recortara, responde a la falta de señales de que la inflación en Estados Unidos -fue de 3,4% internanual en agosto- se enfriará en los próximos meses, en medio del impacto en la economía de la guerra en Medio Oriente.

Según datos dados a conocer la semana pasada, los precios subyacentes, que excluyen alimentos y energía, repuntaron 0,3% en agosto respecto del mes anterior, mientras que la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya lleva más de seis meses, amenaza con estirar el alza de los precios de los combustibles ante la incierta situación del estratégico estrecho de Ormuz.
En la conferencia económica de Jackson Hole (Wyoming) a fines del mes pasado, Warsh había expresado que tenía poco margen para evitar una subida de las tasas después de advertir que la inflación seguía muy por encima del objetivo del 2% anual fijado por la Fed. Especialistas también citaron como motivo el aumento de los costos globales de endeudamiento a largo plazo.
Decidido a incrementar la presión sobre la Fed para que aplicara un recorte de tasas, recientemente Trump había amenazado con dejar de comerciar con los países que tienen un superávit comercial con Estados Unidos si el ente no disminuía los costos de endeudamiento. “Un país fuerte significa un tipo de interés más bajo: es una mejor capacidad crediticia”, expresó.
La suba de tasa llega en momentos en que se intensifica la campaña política de cara a las elecciones de medio término del 3 de noviembre próximo, en la que los republicanos pondrán en juego el control del Capitolio. Tanto la inflación y como la gestión de la economía por parte de Trump son dos de los temas centrales de debate.
Más allá de la decisión de este miércoles, la incógnita para los mercados es el ritmo que seguirá la Fed respecto a las tasas, por lo que se esperaba con ansias las explicaciones de Warsh al anuncio. Wall Street estima que antes de que termine el año podría haber una nueva suba.
De acuerdo a los expertos, el mercado mundial de bonos también había empujando a la Fed hacia un aumento de los tipos de interés. El martes, el desempeño de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5%, alcanzando su nivel más alto en 19 años.
Un aumento de las tasas de interés suele fortalecer al dólar a nivel global y elevar el rendimiento de los bonos del Tesoro, lo que encarece el financiamiento internacional, algo que suele perjudicar a las economía emergentes con mayor nivel de endeudamiento o déficit.
Respecto a la Argentina, el economista Alberto Ades, director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management, en Nueva York, señaló a LA NACION que habría que separar en tres los efectos del anuncio de la Fed.

“El primero es que en la medida en que caiga el mercado accionario norteamericano eso contagia el mercado accionario argentino, que ya está bastante débil. Segundo, en la medida en que las tasas de corto plazo suban, es probable que el dólar se aprecie y que eso ponga presión a la depreciación en todas las otras monedas contra el dólar, inclusive el peso argentino”, explicó.
“Y tercero, habrá que ver qué pasa con el mercado de bonos, particularmente el segmento de 10 años. Si la comunicación es suficientemente creíble y tenemos una compresión de yield, creo que sería en ese sentido positivo para la Argentina por necesidades de financiamiento, porque en general los mercados emergentes se financian en ese segmento. Así que el impacto es mixto”, analizó Ades, que destacó que la Argentina “se encuentra en este contexto en una posición mucho más sólida” que la de unos años atrás, cuando tenía un gran déficit fiscal.
