Publicado: julio 14, 2026, 11:46 am
La Unión Europea y el Reino Unido han firmado este martes en Bruselas el Tratado sobre Gibraltar, que implica, entre otras cosas, la caída de la Verja que separa (o separaba, mejor dicho) España del Peñón. La rúbrica, sin declaraciones a los medios, la han llevado a cabo el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty, y el comisario comunitario de Comercio, Maros Sefcovic, también con presencia del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, y el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares.
«Es la última pieza del brexit«, sostuvo el ministro en una entrevista en la Ser sobre la firma, que supone el cierre 10 años después del referéndum de la salida del Reino Unido de la UE. De hecho, el acuerdo estipula la eliminación de todas las barreras físicas a la circulación de personas entre Gibraltar y el espacio Schengen. En este sentido, España será responsable de realizar los controles fronterizos en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar, actuando como punto de entrada al espacio sin fronteras internas. Esto implica el uso de bases de datos de la Unión y la gestión de visados de corta duración por parte de las autoridades españolas cuando Gibraltar sea el destino principal. Aunque el Reino Unido mantiene la potestad de emitir permisos de residencia, España podrá objetar por motivos de seguridad o salud pública.
Es uno de los elementos más importantes del pacto. En cuanto a los permisos de residencia, las autoridades de Gibraltar son responsables de emitirlos o renovarlos, pero deben notificar previamente a España. Si España presenta una objeción en un plazo de 28 días porque considera que el solicitante es una amenaza para el orden público, la seguridad interna o la salud pública (incluyendo alertas en el Sistema de Información de Schengen), el Reino Unido no emitirá ni renovará dicho permiso. Al mismo tiempo, España también puede solicitar al Reino Unido que retire un permiso de residencia ya concedido si existen motivos de amenaza a la seguridad o al orden público. En ese caso, el Reino Unido debe retirar el permiso sin demora.
El acuerdo, además, da un espacio propio a la situación del tabaco, sobre el que pesará un cooperación mutua para evitar el contrabando -así como de otros productos-. El impuesto especial total sobre los cigarrillos no podrá ser inferior a 115 euros por cada 1.000 unidades, y se fija que la diferencia de precio final por paquete no deberá superar los 0,80 EUR o el 15% respecto a los precios en España.
Para otros productos, como los puros o puritos, el gravamen mínimo será del 15% del precio de venta o 12 euros por cada 1.000 artículos, mientras que el tabaco para liar tendrá un tipo del 50% o 60 euros por kilo. Respecto a las franquicias para viajeros por vía terrestre, se permite la entrada libre de impuestos de hasta 200 cigarrillos (reducido a 80 para trabajadores fronterizos), 100 puritos, 50 puros o 250 gramos de tabaco de fumar. Finalmente, Gibraltar se compromete a implantar un sistema de trazabilidad del tabaco equivalente al de la Unión Europea.
El comercio es otra de las patas del acuerdo, y en ese sentido, dice el texto, se establece una unión aduanera para suprimir los obstáculos al movimiento de mercancías por tierra. España supervisará la integridad del mercado único europeo mediante controles en puestos aduaneros específicos situados en territorio español (Algeciras, la Línea de la Concepción y Sagunto), garantizando que los bienes que entren en la zona cumplan con los estándares sanitarios y de seguridad de la Unión Europea. Al mismo tiempo, se incluye la creación de un organismo independiente en el que España participará activamente para evaluar si los impuestos en Gibraltar generan distorsiones económicas.
