Publicado: noviembre 6, 2026, 9:46 am
Los responsables del brazo inversor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) empezaron a sospechar que algo no iba bien casi en cuanto cruzaron las puertas de Ueno Bank, en Paraguay. El elegante edificio de oficinas de Asunción, apodado ‘The Matrix’, estaba abarrotado de empleados jóvenes. Los paneles de cristal, la madera pulida y las obras de arte de lujo parecían más propios de una startup con abundante liquidez que de una entidad bancaria dedicada a atender a algunos de los sectores más pobres del país. Los directivos del banco organizaron un almuerzo en una sala privada, con chefs y mayordomos, un despliegue de ostentación que los empleados del BID, acostumbrados a ambientes mucho menos suntuosos, consideraron excesivo.
BID Invest estaba estudiando adquirir una participación en el capital de Ueno, pero la visita realizada en 2025 hizo saltar demasiadas alarmas, según personas conocedoras de lo sucedido que pidieron no ser identificadas porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. Quince meses después, el rápido hundimiento del banco está teniendo repercusiones en la política del país, en el mundo empresarial y en la vida de los ahorradores de a pie, que esta semana se despertaron y descubrieron que no podían acceder a sus cuentas.
El accionista mayoritario, Miguel Vázquez, uno de los hombres más ricos de Paraguay, está en prisión. El presidente del país Santiago Peña, que anteriormente había invertido en la sociedad matriz del banco, ha presentado su dimisión ante la amenaza de un juicio político. Y ahora las calles están llenas de manifestantes que exigen saber qué ha ocurrido y quién es el responsable.
La Casa Blanca pierde un país aliado
El escándalo supone una caída fulminante para Peña y un nuevo revés para los esfuerzos del presidente Donald Trump por ampliar la influencia de Estados Unidos en América Latina. El secretario de Estado, Marco Rubio, había presentado a Paraguay como un modelo para la región, destacando la histórica fidelidad del Gobierno paraguayo a Taiwán en una zona dominada por las inversiones chinas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunió con Peña en Washington hace apenas dos semanas. Y hace tan solo un mes, Peña tranquilizaba a la opinión pública asegurando que no había motivos para preocuparse por Ueno y defendiendo la labor de supervisión del banco central.
Ueno había formado parte de la historia de éxito de Paraguay: una fintech de rápido crecimiento, con un modelo de negocio basado prioritariamente en lo digital, que estaba incorporando al sistema financiero formal a nuevos clientes, muchos de ellos en situación de pobreza, por primera vez. Parecía formar parte de una oleada de jóvenes entidades financieras surgidas en toda América Latina que estaban sacudiendo los cimientos de la banca tradicional y permitiendo a los consumidores con aspiraciones de ascenso social acceder al crédito.
Se convirtió en el sexto banco más grande de Paraguay por volumen de depósitos tras su fusión con Visión Banco en 2024 y una agresiva estrategia para captar fondos públicos. Los depósitos del sector público se dispararon después de que Peña asumiera el cargo en 2023, hasta alcanzar aproximadamente los 5 billones de guaraníes (869 millones de dólares), lo que representaba el 29% de los depósitos del banco a finales de junio.
A primera hora del martes, los reguladores intervinieron la entidad y la declararon insolvente y con un nivel de capitalización insuficiente. Ese mismo día, las autoridades registraron la mansión de Vázquez en Asunción, repleta de obras de arte. La policía encontró varios coches de lujo estacionados en su garaje, entre ellos un Porsche, un Bentley y un Mercedes, cuyo valor conjunto, según informaron medios locales, superaba los 1.400 millones de dólares.
No está claro qué ocurrirá con los fondos públicos tras el cierre del banco. El sistema de garantía de depósitos de Paraguay cubre los ahorros hasta un máximo de 38.000 dólares, y el miércoles los legisladores aprobaron una ley que ordena al Banco Central acelerar los pagos de las indemnizaciones a los ahorradores que tienen su dinero bloqueado en la entidad. El organismo ha comenzado a pagar los depósitos a los ahorradores. Según explican en un comunicado, el desembolso de hasta 10 millones de guaraníes o 1.565 dólares estadounidenses va destinado a un «primer grupo» de clientes que no tengan deudas con la entidad y cuentas en otros bancos para recibir sus fondos. «Si el total de tus depósitos no superan los 10 millones de guaraníes, recibirás la totalidad», especifican.
Más de un millón de paraguayos -en un país de poco más de seis millones de habitantes- abrieron su primera cuenta bancaria a través de Ueno, que sumaba 2,94 millones de clientes, casi la mitad de la población del país. Incluso los jugadores de la selección paraguaya de fútbol -convertidos en héroes hace apenas unos meses tras derrotar a la poderosa Alemania- se han visto afectados por este embrollo y tratan de recuperar millones de dólares depositados en Ueno, patrocinador oficial de la selección.
El colapso supone un golpe especialmente doloroso para un país que llevaba años proyectando una imagen de estabilidad política y económica ante los inversores extranjeros, a pesar de ser una de las naciones más pobres de Sudamérica. También ha dejado al descubierto las divisiones internas del Partido Colorado, que ha dominado la política paraguaya durante la mayor parte de las últimas siete décadas, mientras todas las miradas se centran ahora en quién sucederá a Peña. «La cuestión fundamental ahora es cómo evolucionará la situación política», afirma Luis Breuer, exdirectivo del banco central y antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Si Paraguay entra en un periodo de inestabilidad política, dado que el propio vicepresidente también está siendo cuestionado por algunos sectores de la sociedad, podría producirse un impacto sistémico en la economía que afectaría a todos, y no solo a los depositantes de una determinada entidad financiera», agrega. El futuro político de Peña se vino abajo el jueves, cuando Horacio Cartes, líder histórico de su partido y expresidente del país, pidió que se iniciara un proceso de destitución contra él. Cartes había contribuido a impulsar la carrera política de Peña, y lo nombró ministro de Hacienda antes de que su movimiento político lo llevara a la presidencia en 2023.
Sin embargo, su relación se había deteriorado recientemente, a medida que Peña iba consolidando su propia base de poder dentro del Partido Colorado, que Cartes sigue liderando. Trump levantó en octubre de 2025 las sanciones financieras impuestas a Cartes por la Administración Biden dos años antes, debido a presuntos casos de corrupción que Cartes negó. Peña celebró públicamente la decisión, aunque aseguró que su Gobierno no había presionado a Washington para conseguirla.
