Publicado: noviembre 5, 2026, 3:01 am
El fútbol es un deporte de contacto. Cuando en los campos vemos a los futbolistas retorcerse de dolor tras una patada o un encontronazo y en pocos minutos incorporarse llegamos a pensar que sus cuerpos son de goma. Pero no lo son, en su organismo quedan marcados los golpes, las torceduras y toda suerte de lesiones.
El fuerte rodillazo que encajó el domingo en el pecho el delantero del Tenerife Jesús de Miguel, arrollado por el portero del F. C. Andorra, le dejó inconsciente y acabó con su vida horas después. Un trágico final que ha consternado al país. A los mensajes de condolencias le sucedió el martes la suspensión de todos los encuentros de la jornada. Además del luto es obligado también un punto de reflexión.
