Publicado: octubre 24, 2026, 5:53 am
La carrera por el control del Congreso de Estados Unidos se ha convertido también en una batalla económica. A menos de dos semanas de las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, los principales donantes de la política estadounidense han aportado cerca de 2.400 millones de dólares para influir en el resultado electoral, mientras que el gasto en publicidad política ya supera los 10.000 millones, incluidas las reservas de espacios publicitarios todavía no emitidos.
Según un análisis de The Washington Post y en los registros de la Comisión Federal Electoral (FEC), los 50 mayores donantes de este ciclo electoral han contribuido con 2.393 millones de dólares. La mayor parte de estas aportaciones procede de grandes fortunas, empresarios y organizaciones vinculadas al Partido Republicano, cuyos contribuyentes concentran alrededor de 1.540 millones. Por su parte, los donantes próximos al Partido Demócrata suman 590 millones, mientras que otros 259 millones corresponden a organizaciones vinculadas a intereses específicos, como las criptomonedas o las apuestas deportivas.
Los datos reflejan el peso de los grandes patrimonios y de los grupos de financiación política en unas elecciones que decidirán el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Aunque existen límites legales a las aportaciones directas a los candidatos, otros mecanismos permiten canalizar cantidades millonarias hacia campañas de apoyo o de oposición.
Elon Musk encabeza la lista de grandes donantes con 369 millones de dólares
El empresario Elon Musk se ha convertido en el mayor donante político individual registrado en la historia moderna de Estados Unidos. El propietario de Tesla y SpaceX ha destinado 369 millones de dólares durante el actual ciclo electoral, principalmente a organizaciones que buscan mantener el control republicano del Congreso.
De esa cantidad, al menos 268 millones fueron aportados durante los tres meses anteriores a la presentación de los últimos registros ante la FEC. Entre las operaciones más destacadas figuran 158 millones de dólares destinados al «Senate Leadership Fund», uno de los principales grupos de financiación republicanos, que posteriormente transfirió una cantidad equivalente a un comité dedicado a respaldar al candidato al Senado por Texas, Ken Paxton.
La movilización económica de Musk llega después de su enfrentamiento público con el presidente Donald Trump durante el pasado año, que había generado dudas entre algunos dirigentes republicanos sobre su participación en la campaña.
Por detrás del magnate tecnológico aparecen Elizabeth y Richard Uihlein, propietarios de Uline, una compañía estadounidense de suministros de embalaje y distribución, que han destinado 138 millones de dólares a organizaciones republicanas. La pareja es conocida por su apoyo económico a causas conservadoras.
También destacan el inversor Jeff Yass, cofundador de Susquehanna International Group, y su esposa, Janine, con aportaciones conjuntas de 110 millones de dólares. A ellos se suman los inversores Ben Horowitz y Marc Andreessen, con 92,2 millones, y Miriam Adelson, viuda del empresario Sheldon Adelson, con 67,6 millones.
En el Partido Demócrata, uno de los principales contribuyentes es el inversor y filántropo George Soros, vinculado a entidades que han aportado 102 millones de dólares a Democracy PAC, el comité de financiación política que fundó en 2019.
Sin embargo, las grandes fortunas no son las únicas protagonistas. Entre las organizaciones con mayores aportaciones figura ‘One Nation’, una entidad sin ánimo de lucro alineada con los republicanos del Senado, con 133 millones de dólares. En el entorno demócrata, ‘Majority Forward’ ha aportado otros 102 millones.
La financiación también procede de sectores empresariales interesados en las decisiones del próximo Congreso. Es el caso de Coinbase, dedicada a las criptomonedas, con 57,7 millones de dólares; Ripple, con 49,6 millones; y DraftKings, del sector de las apuestas deportivas, con 40,4 millones. Estas aportaciones están clasificadas por The Washington Post dentro de la categoría de intereses especiales, al no estar vinculadas exclusivamente a uno de los dos grandes partidos.
El gasto en publicidad electoral supera los 10.000 millones de dólares
La magnitud de las donaciones se refleja en una campaña publicitaria que ya ha alcanzado cifras récord. Según la firma especializada en publicidad política AdImpact, el gasto en anuncios políticos y las reservas de espacios publicitarios han superado los 10.000 millones de dólares, con una previsión de alcanzar los 11.600 millones cuando se celebren las elecciones del 3 de noviembre.
La cifra superaría los 8.900 millones de dólares registrados durante las elecciones de mitad de mandato de 2022 e incluso los 11.200 millones destinados a publicidad durante el ciclo presidencial de 2024.
Estas estimaciones no incluyen otros gastos electorales, como la contratación de personal, los desplazamientos de los candidatos o las operaciones de movilización de votantes. Se centran en una de las principales herramientas de las campañas estadounidenses: la compra de espacios publicitarios para tratar de influir en la decisión del electorado.
La ventaja económica republicana se aprecia especialmente en las contiendas más ajustadas por el Senado. Según los datos de AdImpact, los republicanos acumulan 947 millones de dólares en publicidad emitida y reservada en siete de las disputas consideradas indecisas, frente a los 625 millones de los demócratas. Esto supone una diferencia de 322 millones de dólares.
La situación es distinta en la Cámara de Representantes, donde la distancia publicitaria entre ambos partidos es mucho menor. Además, en varias de las carreras más competitivas por el Senado, los candidatos demócratas han conseguido recaudar directamente más fondos que sus rivales republicanos, aunque estos últimos cuentan con el respaldo de poderosos comités externos.
Uno de los ejemplos más significativos es Texas, donde el demócrata James Talarico aspira a convertirse en el primer senador de su partido elegido por el estado desde 1988. La contienda frente al republicano Ken Paxton ha superado los 500 millones de dólares entre publicidad contratada y reservas de espacios, situándose entre las campañas al Senado más caras de la historia.
La movilización de recursos también alcanza a las principales figuras de ambos partidos. Donald Trump aseguró el pasado 20 de octubre que destinaría entre 400 y 500 millones de dólares a respaldar a los candidatos republicanos. Su principal comité de financiación política, MAGA Inc., ha desembolsado más de 277 millones de dólares en las últimas seis semanas, según los registros de la FEC publicados.
La ofensiva económica se concentra en las contiendas por el Senado de Texas, Michigan y Ohio, donde los candidatos republicanos se enfrentan a disputas especialmente ajustadas. En conjunto, MAGA Inc. ha destinado más de 300 millones de dólares a estas elecciones y ha canalizado parte de los recursos a través de otros dos comités afines, No Going Back PAC y Safety & Affordability PAC.
En el lado demócrata, el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg ha comprometido alrededor de 80 millones de dólares durante septiembre y octubre. Al menos 50 millones se dirigen a contiendas de la Cámara de Representantes, incluidos fondos para organizaciones vinculadas al control de armas y al respaldo de candidatos demócratas.
También la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez ha movilizado recursos para respaldar a candidatos de su partido. La representante neoyorquina anunció la transferencia de un millón de dólares a un fondo electoral conjunto que apoya al candidato progresista al Senado por Michigan, Abdul El-Sayed, en una de las contiendas que podrían resultar decisivas para el control de la Cámara Alta.
¿Cómo pueden los grandes donantes aportar cientos de millones de dólares?
La legislación electoral estadounidense establece límites a las contribuciones individuales que pueden recibir directamente los candidatos. Para el ciclo electoral 2025-2026, una persona puede donar un máximo de 3.500 dólares por elección a la campaña de un candidato federal, según la Comisión Federal Electoral.
En el caso de los comités de acción política tradicionales, conocidos como PAC, el límite para las aportaciones individuales es de 5.000 dólares anuales, mientras que las contribuciones ordinarias a los comités nacionales de los partidos pueden alcanzar los 44.300 dólares al año.
Sin embargo, estas restricciones no se aplican del mismo modo a los llamados super PAC, comités independientes que pueden recibir donaciones ilimitadas de personas, empresas y otras entidades autorizadas.
La principal diferencia es que estas organizaciones no pueden entregar directamente ese dinero a los candidatos ni coordinar sus gastos electorales independientes con sus campañas. En cambio, sí pueden utilizar grandes cantidades para financiar publicidad y otras actividades destinadas a favorecer o perjudicar a determinados aspirantes.
Este sistema explica cómo empresarios como Musk, Yass o los Uihlein pueden destinar decenas o cientos de millones de dólares a influir en unas elecciones sin vulnerar los límites establecidos para las donaciones directas.
De este modo, mientras republicanos y demócratas disputan el control del Congreso, una parte considerable de la batalla electoral se desarrolla fuera de las estructuras oficiales de sus candidatos. Las grandes fortunas, las organizaciones políticas y los grupos empresariales han convertido la financiación en uno de los elementos centrales de las elecciones de mitad de mandato de 2026.
