Publicado: octubre 29, 2026, 3:30 pm
Ursula von der Leyen ha rebajado un poco las expectativas. La presidenta de la Comisión Europea ha admitido este jueves que Canadá no puede entrar en la UE pero reclama «una relación al más alto nivel posible» como ‘pinza’ frente a Donald Trump y ha desterrado la catalogación de «miembro no asociado» que puso sobre la mesa para su socio el pasado mes de septiembre. La dirigente alemana ha hablado de «una asociación sin adhesión» con el país americano en el marco de la cumbre Canadá-UE en Montreal, en la escenificación además de las muy buenas relaciones entre las partes.
«Canadá no puede convertirse en miembro de pleno derecho de la UE por razones geográficas, pero ambos queremos llevar nuestra relación al nivel más alto posible», ha aclarado la jefa del Ejecutivo comunitario durante un discurso pronunciado en el Instituto C.D. Howe de Montreal, sin profundizar en el estatus inexistente de «miembro asociado», que no gusta a algunos gobiernos europeos y que, además, de llevarse adelante tendría que ser con una reforma de los Tratados que ahora mismo no es viable.
Sí ha mencionado esa vía, insistiendo en lo que puso sobre la mesa en el discurso sobre el Estado de la Unión hace ya dos meses. Ahora, Von der Leyen es consciente de que del dicho al hecho hay un trecho en este asunto. «Nuestra idea es sencilla: se trata de una asociación sin adhesión. Pero podemos sustituir la adhesión por una ambición y visión comunes», enfatizó durante su mensaje.
Para Von der Leyen es un hecho que el socio preferente de la UE en el otro lado del océano ha cambiado: ya no es Estados Unidos, sino Canadá. Y lo ha definido como el «aliado natural» de Europa frente a las ínfulas de Washington bajo la Administración Trump, aunque sin referencias directas a la Casa Blanca. «Estamos asistiendo a un deterioro más profundo del orden internacional. Las alianzas y premisas que han hecho posible nuestra prosperidad y nuestra seguridad están cambiando rápidamente», comentó la presidenta de la Comisión.
Ya fue el propio primer ministro canadiense, Mark Carney, el que prefirió hablar de una asociación más estrecha con la Unión. Von der Leyen en este sentido ha recogido el guante y ha defendido una mayor participación canadiense en los programas comunitarios. Por ejemplo, ha señalado el interés de impulsar los intercambios estudiantiles a través de Erasmus+ y de fortalecer la cooperación científica entre ambas partes mediante Horizonte Europa. Asimismo, Bruselas y Ottawa están trabajando para ampliar la presencia de Canadá en la próxima edición de este último programa y mejorar el reconocimiento mutuo de las competencias y cualificaciones profesionales, con el fin de facilitar la movilidad laboral y permitir que los trabajadores puedan ejercer su profesión con mayor facilidad a ambos lados del Atlántico.
«Eso es ser un miembro asociado», sentenció la dirigente alemana, quien ve en la relación con Canadá de la UE «la alianza del futuro», en un acercamiento equiparable al que prepara el bloque también con el Reino Unido. La idea es forjar asociaciones que, aunque no se diga abiertamente en Bruselas, hagan frente a los movimientos de EEUU, Rusia y China.
