Publicado: julio 2, 2026, 11:30 am
Aunque muchos la conocen por su irreverente sentido del humor y sus vÃdeos dando consejos sobre el amor y las relaciones basadas en sus experiencias pasadas, en esta ocasión la popular tiktoker Lillian Droniak, de 96 años de edad, ha adoptado un tono más serio para denunciar la delicada situación que enfrentarÃa con su residencia de ancianos.
En concreto, la nonagenaria, más conocida en redes sociales bajo el apodo Grandma Droniak, aseguró estar al borde del desalojo tras haber recibido una «advertencia final» por parte de la administración de la residencia, que amenaza con desalojarla por organizar fiestas demasiado «escandalosas» en las instalaciones.
«Me van a echar de la residencia de ancianos. Dicen que me van a echar si no paro con las fiestas», explica la veterana influencer en su vÃdeo de TikTok. La mujer alerta sobre la carta que habrÃa recibido, donde se exponÃan las razones por las que su estilo de vida fiesta habrÃa infringido las reglas de la comunidad, como corroborarÃan las «numerosas quejas por ruido» en su habitación.
Y es que, pese a que la administración incentivarÃa a los residentes a «socializar y disfrutar de las actividades comunitarias», en ningún caso abogarÃan por «fiestas desenfrenadas» como las suyas. «No se permiten fiestas y no puede servir alcohol a otros residentes. Esto supone un problema de seguridad», leÃa Droniak en voz alta, instantes antes de romper en pedazos la carta.
Droniak, que acumula más de 5 millones de seguidores en TikTok y 4 millones en Instagram, habrÃa desempeñado el rol de anfitrión en una fiesta que excedió el horario permitido para los residentes. «En las grabaciones de seguridad se observa que algunas personas salieron de su habitación a la una de la madrugada del martes pasado», expresaron en el escrito.
Aunque se tratarÃa de un caso excepcional, el equipo de la residencia advirtió de que «la repetición de incidentes de esta naturaleza podrÃa conllevar restricciones para las visitas y el acceso a las zonas comunes», entre otras medidas más contundentes como su posible expulsión inmedita. Es por ello por lo que instan a la nonagenaria a «garantizar que las futuras reuniones respeten las normas de la comunidad y el horario de silencio».
No obstante, pese a las numerosas quejas ya presentas, la influencer originaria del estado de Connecticut, en Estados Unidos, dio a entender su propósito de mantenerse fiel a sà misma, alegando la elevada tarifa de los residentes. «Puedo hacer lo que quiera», sentenciaba ella. «Pago 12.000 dólares al mes por vivir aquà y puedo ir de fiesta si me apetece».
Lejos de dejarlo ahÃ, Grandma Droniak, que tan solo sigue a su nieto Kevin desde sus perfiles públicos, dejó caer en su vÃdeo su intención de mantener su espÃritu festivo «en el último capÃtulo de su vida. Mis amigas vienen esta noche. Vamos a beber y a cotillear. No es una fiesta, pero sà que nos descontrolamos», apuntó. «No puedo evitarlo. Me encanta la fiesta. No pueden detenerme».
En esta fina lÃnea entre el humor y el surrealismo que caracteriza a sus publicaciones, medios internacionales como People confirmaron que este conflicto «sucedió realmente» y, de acuerdo al representante de la ‘abuela de TikTok’, la residencia de ancianos le permitirÃa actualmente organizar fiestas en las que el alcohol no esté presente.
