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Una política migratoria todavía dura, más fondos europeos y mayor cercanía a Ucrania: así es el programa de Magyar para Hungría

Publicado: abril 13, 2026, 6:30 am

Hungría empieza una nueva etapa de la mano de Peter Magyar después de la aplastante victoria de Tisza este domingo frente a un Viktor Orbán que deja atrás 16 años en el poder. Ahora su rival, un conservador salido también de las filas de Fidesz, tiene el reto no solo de reconstruir un país asolado por la corrupción y casi aislado a nivel global, sino también de recuperar la confianza con la Unión Europea, que tenía a Orbán como el caballo de Troya de Vladimir Putin dentro del bloque comunitario.

El nuevo líder propone políticas de bases conservadoras pero más constructivas y alejadas del aislacionismo de Orbán: «El lugar de Hungría está en Europa», dijo tras ganar este domingo. Eso sí, desde el conservadurismo clásico Magyar defiende el liberalismo económico, una política migratoria restrictiva, más cooperación con antiguos socios de Budapest como Polonia o República Checa y un modelo parecido al de Giorgia Meloni en Italia. «El futuro se decide en las calles de Hungría, no en Washington o Bruselas», avisó ya en campaña precisamente con la idea de arrebatarle el voto decisivo a Fidesz.

Ahora, ¿qué es lo que realmente propone Peter Magyar para Hungría y para el rol de su país dentro de la UE?

Políticas conservadoras y lucha contra la corrupción

La victoria de Magyar no es la victoria del antagonismo de Orbán en términos ideológicos, pero sí sistémicos. El ganador fue un técnico cercano al hasta ahora primer ministro, así que en algunos puntos está de acuerdo con él. Pero en Europa asumen que esta elección era entre democracia y autoritarismo y no tanto entre izquierda o derecha. Magyar defiende políticas conservadoras marcadas por ejemplo por una visión migratoria restrictiva. De hecho en el pasado llegó a criticar al Gobierno de Fidesz por conceder demasiados permisos, dijo, de trabajo a extranjeros.

Además, desde el liberalismo económico el foco de Tisza está en la lucha contra la corrupción: Magyar ha derrotado a Orbán, pero ahora tiene el reto de desmontar su régimen, calificado por el mismo eterno líder como «iliberal» y que se ha montado a lo largo de 16 años. Las demostradas redes de clientelismo serán ahora la gran tarea pendiente de un Magyar que se ha propuesto «democratizar» Hungría y devolverla, como el mismo sostuvo en campaña, a la senda del respeto por el Estado de Derecho. Con Magyar cambia un poco el fondo -quizá no tanto como muchos esperan- pero sobre todo cambiará la forma de gobernar. Y podrá hacerlo porque ha conseguido una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional, lo que le permitirá hacer reformas constitucionales.

Mejora del nivel de vida de los húngaros

El modelo de Magyar se puede parecer en cierto modo al de Meloni en Italia: políticas nacionalistas combinadas con la gestión de la migración como buque insignia y cierto pragmatismo hacia fuera. La derrota de Orbán, asimismo, se explica también desde el punto de vista de unos húngaros que han visto cómo se ha castigado la economía y han perdido en los últimos años poder adquisitivo, sobre todo en las zonas rurales; estas hasta ahora eran los bastiones de Fidesz y este domingo fueron las que impulsaron la victoria de Tisza. El hartazgo ciudadano ha provocado un cambio de era en Hungría.

Y es que el país ha tenido la inflación más alta de la UE en varios momentos recientes, y esta llegó a superar el 20% en 2023. Además, Orbán ha gobernado durante los últimos años bajo una especie de estado de alarma, primero por culpa de la pandemia y después aduciendo las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania. Hungría va recuperándose económicamente, pero lo hace de manera mucho más lenta que países de su entorno como Polonia, lo que ha supuesto un desgaste del partido gobernante.

Más cercanía con Bruselas… y más fondos europeos

El gran cambio de Magyar vendrá en la cercanía que tenga con Bruselas, aunque vaya a ser crítico en muchos asuntos. «El lugar de Hungría está en Europa», avisó, y su tercer viaje ya programado tras Polonia y Austria será a la capital comunitaria para «disponer de los fondos que nos pertenecen», dijo también. En este sentido, en la noche electoral ya habló con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para asegurarle una cooperación leal, esa que no ha tenido el bloque comunitario con Orbán. Magyar, como eurodiputado que ha sido desde 2024, conoce las dinámicas de la Unión.

La clave está precisamente en que se desbloqueen los fondos europeos que son de Hungría y que están congelados por la deriva de Fidesz. El bloqueo se debe a problemas relacionados con el Estado de derecho, corrupción y falta de independencia judicial y afecta a casi 30.000 millones de euros entre unas partidas y otras; por ejemplo, en torno a 10.000 millones corresponden al fondo de recuperación posCovid y otro tanto a fondos de cohesión, de los cuales Hungría sigue siendo uno de los principales receptores entre los 27.

La ayuda a Ucrania, desbloqueada

La caída de Orbán ha sido un alivio para Ucrania. «Ucrania siempre ha buscado relaciones de buena vecindad con todos en Europa y estamos listos para avanzar en nuestra cooperación con Hungría. Europa y cada nación europea deben fortalecerse, y millones de europeos buscan cooperación y estabilidad», reaccionó su presidente, Volodimir Zelenski, tras la victoria de Magyar, con quien espera «empezar a trabajar» desde ya. Y es que la causa de Kiev ha sido clave también en la campaña, con Fidesz chantajeando a Ucrania con el dinero y con la energía.

En este sentido, Magyar tiene pendientes dos desbloqueos, que ya ha asegurado que deshará: la ayuda de 90.000 millones a Ucrania con cargo a las cuentas de la UE y el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Orbán había aceptado los primeros porque Budapest no participa en el préstamo, pero los acabó usando como chantaje para que Kiev dejase pasar energía rusa hacia Hungría a través del oleoducto de Druzhba. Magyar quiere devolver las cosas a la calma y a la cooperación con los ucranianos y tendrá que buscar nuevas vías energéticas con socios europeos como Croacia o República Checa.

Budapest, lejos del trumpismo y de Putin

Y es que quienes pierden un socio son Vladimir Putin y Donald Trump. Bruselas se encontrará con duros debates y quienes suman un nombre a la causa serán Feijóo, Tusk, Mitsotakis, Kristersson, Orpo o incluso una Meloni que poco a poco se había ido alejando de otro de sus grandes aliados para aunar fuerzas en un frente del conservadurismo clásico; Orbán eligió Moscú y el movimiento MAGA, y se dejó por el camino a quienes le hicieron fuerte en Bruselas a cambio de una «ayuda» in situ de JD Vance que no impidió su derrota. Mientras, el Kremlin ve caer a otro aliado como lo hicieron antes Maduro, Al Asad o Jamenei.

Magyar ya ha avisado de que su Gobierno no será amigo de Moscú y buscará acercarse a los aliados tradicionales de Hungría y aboga por la vuelta del grupo de Visegrado, con Polonia como mano derecha. Varsovia será su primera parada para verse con un Donald Tusk que le dijo al propio ganador que estaba «más contento» que él mismo con su victoria. Después pasará por Austria y después por Bruselas. El eje del Este recupera con Budapest un elemento para hacer equipo: Hungría y Polonia han pasado de asociarse en la derecha radical a juntar a dos líderes que apelan a la colaboración desde posiciones más centradas, aunque Magyar va a dar ‘guerra’ en muchos asuntos en los pasillos bruselenses.

Hungría quiere ser otra y así votó el domingo. Hubo citas electorales en las que parecía que Orbán perdería, pero no. La UE no tiene que esperar nada, tiene que asumir que la historia podría haber sido lineal y Fidesz podría haber ganado las elecciones, la UE las habría respetado y el panorama no hubiera cambiado. Pero Peter Magyar ha cambiado esa historia. Hungría entra en otra época desde la épica y Europa también.

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