Publicado: octubre 21, 2026, 6:00 am
Imagine que el corazón estuviera en el lado derecho y el hígado en el izquierdo. Es lo que sucede en el situs inversus, una rara condición congénita en la que los órganos internos se encuentran colocados de manera inversa a la habitual, como si contempláramos el cuerpo reflejado en un espejo. Esta peculiaridad anatómica ha añadido una dificultad extraordinaria a la operación realizada en Perú a Julia Reyes, una mujer a la que los médicos han extirpado un tumor situado en la cabeza del páncreas.
La intervención se llevó a cabo en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, en Lima, perteneciente a EsSalud, el sistema público de seguridad social en salud de Perú. Reyes, procedente de la región andina de Áncash, sufría desmayos frecuentes y otros problemas de salud que, según la institución sanitaria, estaban relacionados con el tumor. Tras la operación, la paciente evoluciona favorablemente y continúa recuperándose acompañada por su familia y el equipo médico.
El situs inversus es una alteración congénita de la lateralidad que se origina durante el desarrollo embrionario. Los órganos del tórax y el abdomen pueden quedar dispuestos en sentido contrario al habitual. La persona puede tener, por ejemplo, el corazón orientado hacia la derecha y el hígado hacia la izquierda. Aunque las estimaciones varían entre estudios y poblaciones, se trata de una condición poco frecuente.
Una vida normal con los órganos ‘al revés’
Tener los órganos en esta disposición no significa necesariamente estar enfermo. Muchas personas con situs inversus pueden llevar una vida normal y descubrir su peculiar anatomía de manera accidental durante una prueba médica. Eso mismo sorprendió a Reyes. «Cuando me enteré de que mis órganos estaban al otro lado, me sorprendí. Yo no creía que eso me podía pasar. A varios doctores les he hecho sorprenderse», recordó en declaraciones difundidas por EsSalud.
La situación cambia, sin embargo, cuando es necesario realizar una intervención quirúrgica compleja. El jefe del Servicio de Cirugía de Páncreas del Hospital Rebagliati, César Rodríguez Alegría, explicó que la disposición invertida de los órganos obligó a modificar la planificación y ejecución de la cirugía. El equipo tenía que trabajar con un «mapa» anatómico diferente al habitual y localizar con precisión órganos, vasos sanguíneos y conductos antes y durante la intervención.
A esa dificultad se sumaba la propia localización del tumor. Reyes lo tenía en la cabeza del páncreas, una glándula situada en la parte superior del abdomen que desempeña funciones fundamentales tanto en la digestión como en el control de la glucosa. Según explicó Rodríguez Alegría, para poder extraer el tumor era necesario retirar esa zona del órgano mediante una intervención conocida como procedimiento de Whipple o pancreaticoduodenectomía.
En una persona con situs inversus, el desafío es todavía mayor porque la disposición anatómica que los profesionales están acostumbrados a encontrar aparece invertida. Por eso, conocer con detalle la anatomía particular del paciente y planificar cuidadosamente la intervención resulta especialmente importante. En este caso, el Hospital Rebagliati señala que realiza alrededor de un centenar de cirugías pancreáticas al año y cuenta con un equipo multidisciplinar formado por cirujanos, gastroenterólogos, radiólogos, patólogos, oncólogos, enfermeras y nutricionistas, entre otros profesionales.
Para Reyes, saber que sus órganos estaban colocados «como en un espejo» fue una sorpresa; para los médicos que tenían que extirparle el tumor, fue además un desafío quirúrgico que obligó a adaptar una de las operaciones más exigentes de la cirugía abdominal.
