Publicado: mayo 3, 2026, 12:30 pm
Jannik Sinner es, simplemente, superior. Inmaculado desde hace dos meses y que tritura a Alexander Zverev en la final de Madrid, una de las más rápidas de la historia, si no la que más. Levanta su primer título en la Caja Mágica, y completa el repóker de Masters 1.000 porque con este ya van cuatro consecutivos en 2026 y cinco desde París 2025. Es el triunfo 23 consecutivo 28 en este tipo de torneos. Con una superioridad que asusta porque todo parece fácil en él, incluso ante este Zverev que es tres del mundo, que no le pudo ni arañar la superficie. Un 6-1 y 6-2 demoledor, en 58 minutos. Sinner es, hoy por hoy, el tenista total. Se esfuerza Zverev. Saques a 225 kilómetros por hora, un gran revés, 3 del mundo. Pero da igual. Asume al inicio que no hay nada que hacer ante este Sinner intratable. Porque tiene ahora un servicio que riñe con el del propio Zverev, pero es todavía más seguro, y tiene todo lo demás en estado óptimo. Se rinde Zverev al tercer juego, roto su servicio y con una suma de errores impropios del 3 del mundo. Por falta de confianza, dos remates fáciles que van al pasillo. Una derecha irregular a la que se dirige Sinner en todo momento. Un revés, otrora su mejor golpe, que tampoco le da garantías. Han enfado, hasta una raqueta al suelo, y un 5-0 en 18 minutos con el que resopla la grada. Zverev ni se sienta en el intercambio. Se esperaba más de este choque de máximos en la Caja Mágica, el 1 y el 3. Por eso se aplaude a rabiar el ‘ace’ del alemán, por fin una derecha ganadora, se resopla cuando Sinner devuelve otro saque que parecía imposible, pero se ovaciona finalmente el primer juego del alemán. Un poco de aliento que se encarga Sinner de robarle en un segundo: en un saque casi directo, en otro revés ganador y un 6-1 en 25 minutos. Un entrenamiento con mucha gente. Han sido ocho derrotas consecutivas contra el italiano y por fin en el segundo set parece salirle la rabia al alemán. El castigo estaba siendo demasiado duro, que él tiene mejor nivel y más tenis. Pero el impulso le dura el primer turno de saque. Para el segundo, tiene el aliento de Sinner de nuevo en el cogote, los restos a los pies, la derecha infalible, el ‘break’. Porque Sinner sigue a lo suyo: con cada derecha manda a Zverev a una punta de la pista, con cada revés lo funde, y todo lo demás lo convierte en ganador. Se le exige defender poco, apenas unos primeros saques que acierta el alemán, así que se siente libre para atacar desde todos los ángulos con una movilidad de piernas como si no llevara dos meses a pleno rendimiento, jugando todos los partidos. Es un Sinner cada vez más superior y un Zverev cada vez más abatido, que ni siquiera lo sostiene el saque ni el revés, y tiembla en la volea cuando intenta alguna otra alternativa. Nada funciona ante el número 1, al que no le cambia el rictus ni un segundo, como si solo viera la pelota, como si tuviera en la mente el siguiente movimiento de su rival porque ahí está para atraparlo en cuanto puede El italiano completa otro torneo magnífico, en el que apenas Benjamin Bonzi le robó un set por el camino hasta la final, pero nadie supo retar por demasiado tiempo su superioridad. Admitía que estaba cansado, que llevaba muchos partidos en las piernas, pero cómo parar si todo sale bien. Ya son 23 triunfos consecutivos, cuatro torneos 1.000 en este curso, y quinto consecutivo, 28 victorias de carrerilla. Ya el único tenista que logra este repóker, por encima incluso de ese Djokovic que lo logró en tres temporadas, o de Nadal, que completó el póker en 2013. Y con vistas a Roma la próxima semana. Por qué no. Es mucho suponer, pero habrá que inventar un nombre si el de San Cándido consigue esos nueve torneos. Es mucho suponer, pero tal y como está, y sin la competencia de Alcaraz, que no sabe cuándo volverá, ni cómo, no sería tan descabellado. Porque queda Roma, en su casa, y a partir de ahí, se saltaría hasta agosto, y a la pista dura, donde Sinner es sin duda el rey. Y quién sabe. Djokovic fue quien se quedó más cerca: seis títulos en 2011 (Indian Wells, Miami, Montecarlo, Roma, Shanghái y París) y dos finales (Canadá y Cincinnati) y porque se saltó Madrid.
