Publicado: agosto 20, 2026, 12:01 pm
El turismo sustentable está ganando espacio entre los viajeros mexicanos y empieza a modificar decisiones que impactan directamente en el gasto turístico, la temporalidad y la relación con los destinos. En México, 60% compra en pequeños comercios o negocios independientes, 59% consume alimentos locales y de temporada, y 52% prefiere viajar fuera de temporada alta, según la inves tigación Viajes y Sustentabilidad de Booking.com. El cambio responde al interés por reducir el impacto del viaje y beneficiar a las comunidades que reciben visitantes durante sus vacaciones.
El estudio fue realizado en enero de 2026 entre 32,500 personas de 35 países y territorios, incluidas 1,000 en México. Los participantes eran mayores de 18 años, habían viajado al menos una vez en los 12 meses previos y tenían planes de viaje para 2026. Además, todos participaban en la toma de decisiones de sus vacaciones.
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El gasto se queda
La preferencia por consumir productos y servicios locales es uno de los datos más relevantes para la industria. Seis de cada 10 viajeros mexicanos compran en pequeños comercios o negocios independientes y 59% elige alimentos locales y de temporada. Para restaurantes, mercados, productores, guías y artesanos, este comportamiento representa una oportunidad para capturar una mayor proporción del gasto turístico.
Además, 52% de los mexicanos busca conocer la cultura del destino, incluida su historia, tradiciones y gastronomía. La experiencia local deja de ser un complemento para convertirse en parte central del viaje.
Los hábitos sustentables también se trasladan a acciones cotidianas. El 54% lleva una botella reutilizable durante sus vacaciones, 42% procura evitar plásticos de un solo uso y 38% recicla cuando tiene oportunidad. El 22% también aprovecha incentivos o descuentos para elegir opciones de viaje más sustentables.
Entre las decisiones que hoy marcan el comportamiento del viajero mexicano destacan:
- 60% compra en pequeños comercios o negocios independientes.
- 59% consume alimentos locales y de temporada.
- 54% lleva una botella reutilizable.
- 42% evita plásticos de un solo uso.
- 38% recicla cuando puede.
- 33% participa en actividades con comunidades indígenas o culturas locales.
- 29% prefiere destinos menos concurridos.
- 25% elige actividades vinculadas con la conservación del ecosistema o la vida silvestre.
Turismo sustentable crece
Actualmente, el momento del viaje también está cambiando. El 52% de los mexicanos encuestados prefiere salir fuera de temporada alta, una decisión que puede contribuir a distribuir los flujos turísticos a lo largo del año y disminuir la presión sobre destinos con alta concentración de visitantes.
Para hoteles, aerolíneas, operadores y destinos, la preferencia abre una oportunidad para diseñar productos que incentiven temporadas intermedias y bajas. También puede ampliar la derrama económica hacia meses menos activos y reducir la dependencia de periodos vacacionales específicos.
A esta tendencia se suma que 29% prefiere visitar lugares menos concurridos. La búsqueda de espacios con menor saturación puede favorecer destinos secundarios, comunidades cercanas y nuevas rutas, siempre que exista infraestructura suficiente y una gestión adecuada.
El clima influye
La sustentabilidad no es el único factor que modifica la planeación. El 23% de los viajeros mexicanos busca actividades alternativas para evitar las horas de mayor calor, señal de que las condiciones climáticas comienzan a influir en horarios, recorridos y experiencias.
El estudio también muestra que 41% quiere incorporar decisiones de viaje más sustentables y con frecuencia lo consigue, mientras que 27% asegura que siempre logra hacerlo. El dato sugiere una brecha entre intención y ejecución que representa una oportunidad para la industria.
Booking.com considera que para las empresas turísticas, el reto será convertir la sustentabilidad en opciones claras, medibles y fáciles de reservar. Para los viajeros, decisiones como comprar local, reducir residuos o cambiar la fecha del viaje ya forman parte de una nueva manera de consumir turismo. Para los destinos, esa transformación puede significar mejor distribución del gasto, menos concentración de visitantes y una relación más estrecha entre turismo y comunidad.
patricia.ortega@eleconomista.mx




