Publicado: abril 7, 2026, 3:00 am
El incremento al precio del petróleo por la guerra en Irán y el enfriamiento del turismo hacia Estados Unidos por decisiones y problemas de gestión en ese país, están creando un entorno turbulento para la industria aérea: por un lado, suben costos; por el otro, se deteriora parte de la demanda internacional más rentable.
El efecto inmediato viene del costo del crudo. El cierre del Estrecho de Ormuz llevó al marcador Brent a dispararse y el conflicto está afectando un corredor por donde pasa una quinta parte del petróleo que se consume a nivel mundial. Analistas advierten de precios potencialmente aún mayores si el conflicto persiste, lo cual empieza a ser muy probable.
Para la aviación este es un golpe directo: la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) estimaba apenas en junio pasado que el combustible representaría 25.8% de los costos operativos globales en 2025, pero en la coyuntura actual y para algunas aerolíneas, el combustible puede representar hasta 38 por ciento. Además, la capacidad global cayó 1.9% en marzo y la internacional 3.7%, lo que muestra que no se trata sólo de precios sino también de oferta y de programación de vuelos.
El segundo golpe es más político que energético. Mientras la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de EU mantiene una previsión oficialmente optimista y calcula 85 millones de visitantes internacionales en 2026, por encima de los niveles prepandemia, la propia U.S. Travel Association advierte que la cuota estadounidense del turismo internacional de larga distancia se está reduciendo y que persisten barreras de política pública y percepción. Sus datos más recientes señalan que las llegadas desde el exterior seguían débiles al arranque de 2026 y acumulaban una caída interanual en lo que va del año. A esto se suma el endurecimiento del escrutinio a visitantes, incluida la propuesta de exigir redes sociales a viajeros del programa de exención de visa.
Este verano se verán cambios muy interesantes en los viajes aéreos, pues pese a las altas tarifas el grueso de los visitantes (inlcuidos ciudadanos de EU) están reorientando sus destinos hacia Europa y el Lejano Oriente. Para la temporada de verano en Europa las reservas anticipadas están a doble dígito y hay más de 400 nuevas rutas internacionales en la temporada 2026, lo que habla de una temporada robusta ya que, además, el turismo a Medio Oriente está por ahora suspendido.
Por otro lado, en febrero los visitantes extranjeros a EU cayeron casi 6% aun cuando el turismo mundial seguía creciendo. Es decir: la gente no está dejando de viajar, está cambiando de destino.
También hay divergencia dentro de las aerolíneas. Algunas ya recortan vuelos o aplican aumentos y cargos adicionales por el combustible; otras sostienen que las reservas aún resisten. Por ejemplo, Air New Zealand volverá a reducir operaciones y subir tarifas por el encarecimiento del combustible, mientras el archivo que Lufthansa, SAS o United están ajustando capacidad, pero no ven una caída en reservas. Se observa una fragmentación del mercado y para los países europeos, de América Latina y del Lejano Oriente se vislumbra una temporada de bonanza.
El petróleo caro castiga a todos; el conflicto a EU y Medio Oriente. Cuando costo y percepción negativa coinciden el verano puede seguir existiendo, pero no en el mismo lugar.
