Trump ha parido un ratón - Venezuela
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Trump ha parido un ratón

Publicado: septiembre 22, 2026, 6:30 am

A pocas semanas de las elecciones de medio mandato, las encuestas apuntan a un retroceso republicano. Pese a la lealtad de sus seguidores, Donald Trump es un presidente impopular: inflación persistente y dinero más caro, en buena medida por sus políticas arancelarias y por la guerra con Irán. Se dejó arrastrar por Netanyahu, seguro de una victoria rápida y sin un plan B. La guerra se ha enquistado y la victoria tantas veces anunciada parece imposible.

Peor aún, el retroceso geoestratégico norteamericano en Oriente Medio es considerable. Hace pocas semanas, escenificó un titular con Venezuela: «el mayor acuerdo petrolero de la historia» de la mano de la exchavista Delcy Rodríguez, que Washington sostiene en el poder. Pero sus beneficios son a futuro. Y ahora llega el turno de Groenlandia.

Trump anuncia sin más detalles una gran conquista: EEUU tendrá un «control permanente» sobre la seguridad de la isla. La letra pequeña aún no se conoce, pero sí sabemos lo más relevante: Groenlandia seguirá bajo soberanía danesa y los groenlandeses conservarán su derecho a la autodeterminación. Washington dispone desde 1951 de amplios derechos militares y una base permanente. No necesitaba conquistar la isla para defenderla ni para garantizar su propia seguridad. Tampoco había una amenaza de China o Rusia para instalarse allí.

El presidente norteamericano había exagerado un riesgo en el Ártico para justificar su afán anexionista. Trump llevaba meses exigiendo poder comprar Groenlandia y, en caso de negativa, amenazaba con apropiársela por la fuerza. Tanto Dinamarca como la mayoría de los países europeos, sin caer en la provocación, rechazaron de plano sus pretensiones.

La firmeza es el único lenguaje que entiende. Su pulsión narcisista le lleva a convertir cualquier exigencia en una demostración de fuerza, aunque después presente cualquier acuerdo, incluso cuando no cambia lo sustancial, como un éxito superlativo. Con Groenlandia, parto de los montes: Trump ha parido un ratón. Copenhague y Nuuk optan por la discreción y le dejan disfrutar de su hiperbólico relato. Otra muestra del fracaso de sus políticas agresivas es la respuesta de sus dos aliados más estrechos.

Empezó su segunda presidencia exigiendo que Canadá se incorporase a EEUU y no ha dejado de amenazarlo comercialmente. Al final solo ha logrado que Ottawa busque con la UE un nuevo estatus de «miembro asociado». Y el Reino Unido, en parte como reacción a las afrentas de Trump en relación con Irlanda del Norte y las Malvinas, estrecha de nuevo sus vínculos con Bruselas.

Trump quería hacer América grande otra vez, pero ha resquebrajado la red de alianzas y confianzas mutuas que desde el final de la II Guerra Mundial multiplicó su poder en el mundo.

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